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Paleolítico (+800000-10000 BP)
El largo período cultural del Paleolítico se divide en tres etapas y cada una de ellas contiene una o más culturas protagonizadas por distintas especies humanas. En la siguiente imagen (Fig. 0-1) se pueden ver las culturas pertenecientes al Paleolítico Inferior y Medio así como los yacimientos más importantes que se han descubierto en tierras de Cantabria, Castilla, Álava y La Rioja.
El primer asentamiento humano que se conoce —hasta el momento— en el ámbito geográfico que estudiamos,se encuentra en
la sierra burgalesa de Atapuerca, donde se han hallado
restos de una antigüedad de más de 800.000
años. Hasta el momento, son los restos de homínidos
más antiguos de la Península Ibérica y pertenecen a una especie
llamada Homo antecessor. La cultura desarrollada se
encuentra dentro de la Cultura de Cantos Tallados o
Pebble Culture, instrumentos de piedra poco elaborados.
Aún dentro del Paleolítico Inferior, hace aparición otra especie humana, Homo ergaster, del cual han aparecido más de 2500 restos óseos en Atapuerca con una antigüedad de más de 300.000 años. Esta especie desarrolló la cultura Achelense, caracterizada por la aparición de bifaces y picos triedros. Restos achelenses se han documentado, aparte de en Atapuerca, en los yacimientos de Torralba y Ambrona (Soria), cueva del El Castillo (Cantabria), en las terrazas de los ríos Arlanzón (Villafría), Ubierna (Villarmero), Pisuerga (Los Llanos de San Quirce, Canterac, Mucientes, etc.)

Figura 0-1. El Paleolítico Inferior y Medio
El Paleolítico Medio se caracteriza por la aparición del Homo sapiens neanderthalensis y su cultura Musteriense. Restos humanos se han encontrado en el abrigo de Axlor (Vizcaya), cueva de Arrillor (Álava) y Quintanilla de Valdeporres (Burgos). Los yacimientos con útiles musterienses son algo más numerosos. En la cornisa cantábrica encontramos: las cuevas de El Castillo, La Fecha, El Esquilleu, Pendo, Morín, Hornos de la Peña, Cobalejos y Cudón, en Cantabria; el abrigo de Axlor en Vizcaya; y hallazgos al aire libre como en Kurtzia (Vizcaya) .
Ya en la meseta existen depósitos musterienses, con un foco burgalés, en las cuevas de San Millán y de La Ermita, alrededores de Oña y alrededores de la ciudad de Burgos; y otro en el bajo Pisuerga (Funsaldaña, Mucientes)
El Paleolítico Superior se caracteriza por la aparición
del Homo sapiens sapiens y la desaparición progresiva del
hombre de Neanderthal. Hay una gran diversificación
de culturas así como de los instrumentos realizados. Se han hallado restos humanos en las cuevas de Peña del Mazo, Pendo, Cobalejos, Santián, La Pasiega, La Chora, Morín y Rascaño en Cantabria y Ojo Guareña en Burgos. En cuanto a los hallazgos de útiles se puede diferenciar dos zonas: una de gran densidad de hallazgos en la cornisa cantábrica en las cuencas de los ríos Nansa (Chufín, La Meaza), Saja ( Altamira), Besaya (Hornos de la Peña), Pas (El Castillo, La Pasiega, Camargo, El Pendo, El Juyo, Morín), Miera (Rascaño, Salitre, La Garma) y Asón (Valle, La Chora, El Otero, El Mirón) en Cantabria; y en el valle de Carranza (Venta Laperra), Duranguesado (Bolinkoba, Balzola, Silibranka), litoral de Sopelana (Kurtzia), ría de Guernica (Santimamiñe, Atxeta, Antoliña) y cuencas del Lea y Artibai (Lumentxa, Atxurra, Goikolau, Abittaga, Lamiñak y Santa Catalina) en Vizcaya.
En el interior la densidad es menor: cuevas de La Blanca, del Níspero y del Caballón y abrigo de la Aceña en Burgos; al aire libre en Palomar de Mucientes, Valladolid y cueva de Estebanvela en Segovia.
Las diferentes etapas del Paleolítico Superior
se pueden observar en Fig.0-2.

Figura 0-2. El Paleolítico Superior
Además,
en el Paleolítico Superior aparecen las primeras
manifestaciones artísticas humanas tanto Arte Parietal
(pinturas sobre paredes de piedra) como Arte Mobiliar
(realizado sobre asta, marfil, hueso o piedra). Destaca
el arte paleolítico de la zona cántabro-asturiana
con yacimientos tan importantes como el de Altamira, El
Pendo, El Castillo, etc. También existen restos
de arte paleolítico en Atapuerca, Ojo de Guareña
y Palomera (Burgos) y La Griega y Domingo García (Segovia).
Epipaleolítico (8000-7.000 a.C.)
Tras el fin del Pleistoceno y el de las glaciaciones,
el hielo se funde produciéndose una elevación
de las aguas marinas. El clima se vuelve más templado
y se expanden los bosques, remitiendo la fauna y la flora
que dominó durante las glaciaciones.
Este periodo
está representado en la zona cantábrica
por la culturas Aziliense (8000-7000 a.C), caracterizado
por una herencia del Magdaleniense paleolítico. Yacimientos de la época
son La Meaza, La Pila, Morín, La Chora, El Valle, El Perro,El Castillo, Camargo, El Otero, El Pendo, Salitre,
Piélago y Rascaño en Cantabria; y Arenaza, Silibranka, Bolinkoba, Atxeta, Santimamiñe, Lumentxa, Santa Catalina, Lamiñak II y Abittaga en Vizcaya.
Mesolítico (7.000 - 5.500 a.C.)
Al cambiar las condiciones climáticas los grupos de población se especializan y, a la vez, se rompen la unidad cultural paleolítica, surgiendo diversas culturas adaptadas al medio en que viven. A grandes rasgos, se pueden diferenciar grupos mesolíticos geométricos con yacimientos en Los Canes (Cantabria), Pareko Landa y Kobeaga II (Vizcaya), Kanpanoste Goikoa, Atxoste y Fuente Hoz (Álava), Mendandia (Burgos). Alejados de nuestro ámbito de estudio están las culturas asturiense, de concheros portugueses y macrolítica del noroeste.
Neolítico (5500-3000 a.C)
Comienza la domesticación de animales y la agricultura,
hay una mayor diversificación en los instrumentos
y aparece la cerámica. En definitiva, comienza
la sedentarización de la población humana.
El origen del Neolítico en la península
Ibérica parece debido a influencias orientales que alcanzaron, a comienzos del sexto milenio a.C., las costas mediterráneas. El proceso de neolitización es progresivo y convive, durante mucho tiempo, con grupos humanos mesolíticos. En nuestro ámbito de estudio, parece que las primeras influencias proceden tanto de las costa levantina, remontando el río Ebro, como del núcleo andaluz.
En la Meseta Norte hay constancia de asentamientos neolíticos desde la segunda mitad del sexto milenio a.C. Destacan los yacimientos de La Velilla (Osorno, Palencia), La Lámpara (Ambrona, Soria), Torrecilla de Cameros (La Rioja), Cueva de la Vaquera (Torreiglesias) y de la Nogaleda (Villaseca) en Segovia, Altotero de Modúbar y cueva Mayor de Atapuerca en Burgos. La neolitización completa no se alcanzará hasta la segunda mitad del quinto milenio a.C. Lo mismo ocurre en Álava (abrigo de Peña Larga, Atxuste, covacha de Fuente Hoz, Kanpanoste Goikoa, Los Husos) y Vizcaya ( Arenaza, Kobaederra, Santimamiñe). Algo más tardía es la neolitización de Cantabria.
Calcolítico y Bronce Inicial (3.000 - 2.000 a.C)
La metalurgia del Bronce llegó a la península
Ibérica por las costas almerienses (Cultura de
Los Millares) y desde allí se fue extendiendo por
el resto de la Península. Durante el Bronce Antiguo
(3000-2200 a.C.) se producen dos fenómenos: el Vaso Campaniforme y el Megalitismo.
El Megalitismo
(3000-1500 a.C) puede haber surgido en el norte de Portugal.
Está caracterizado por la construcción de
dólmenes y sepulcros de cúpula. En lo que
respecta a nuestro territorio, se expandió por
el valle del Duero subiendo hacia Álava y Navarra.
Yacimientos: Sedano, Atapuerca y Cubillejo en Burgos;
Turiso, Laguardia y Rioja alavesa en Álava.
El Vaso
Campaniforme (2300-1400 a.C) basado en la cerámica.
Existen diversos poblados de esta época en
la zona de estudio: La Atayuela (Burgos). En la Meseta
predomina
el tipo de Ciempozuelos.
En cuanto a la producción artística, existe una gran cantidad de grabados rupestres con yacimientos en: Ojo de Guareña, Atapuerca y Cueva de San García (Burgos); Sta. Mª la Real de Nieva, Cueva de Fuente Dura, La Griega, Ayllón, Hoces del Duratón y Prádena (Segovia); Cueva de los Burros (Palencia). También existe algún resto de arte esquemático en Valonsandero (Soria) y La Griega y Ayllón (Segovia).
Bronce Medio y Final (2.000-900 a.C)
El Bronce Medio (2200-1500 a.C.) se caracteriza por la continuidad del fenómeno campaniforme con algunas influencias procedentes de la Cultura de El Argar (Almería). Poblados de la época son: Villamanzo, Sta. Olalla de Bureba, Villaviudas, Caracena,...
El Bronce
Final (1500-900 a.C) viene caracterizado por la influencia
de la cultura de los Campos de Urnas, procedente de Centroeuropa,
sobre todo en la zona cantábrica y Álava.
Mientras en la Meseta se desarrolla la Cultura de Cogotas
(desde el 1400 a.C.), con yacimientos en Huerta de Arriba,
Villalmanzo, Covaleda, Villaviudas, Renedo y Caracena.
Se produce ahora la primera invasión celta (hacia
el 900 a.C), importando elementos de la Cultura de los
Túmulos y que se extienden principalmente por Vasconia
y la Meseta.
Edad del Hierro (900-s.III a.C)
Las migraciones celtas traen consigo la metalurgia del
hierro. De la mezcla entre el sustrato de la Edad del
Bronce y los celtas surge en la Meseta la cultura de Campos
de Urnas de la Meseta con yacimientos en Villalmanzo,
Castilfrío de la Sierra, Numancia, Roa de Duero...
Mientras en la zona cantábrica permanecen culturas
de la Edad del Bronce. Esta es la 1ª Edad del Hierro
(900-s.VI a.C).
La 2ª
Edad del Hierro (s.VI-s.III a.C.) comienza con la llegada
de una nueva oleada celta trayendo la Cultura de La Tène.
De esta época procede la Cultura Celtibérica
con yacimientos en Castilfrío de la Sierra y Numancia;
la Cultura de los Verracos, con yacimientos en Las Cogotas.
Otros yacimientos son Roa, Miraveche y Monte Bernorio.
Esta segunda celtización parece haber influido
menos que la primera en los pueblos de la costa cantábrica:
cántabros, várdulos, caristios, vascones,
astures y autrigones. Es al fin de esta época cuando
se originan los diferentes pueblos prerromanos que los
fenicios, griegos, cartagineses y romanos encontrarán
a su llegada a la Península Ibérica.
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