Con yacimientos prerromanos, es en época
romana cuando este lugar comienza a tener importancia,ya que cruzó
por el Desfiladero la Vía Aquitania que unía las tierras de
Las Galias y de Hispania hasta Galicia. Pero en la Edad Media Pancorbo se
convirtió en una de las claves de la historia de Castilla, desde
su incorporación al primitivo condado a finales del siglo IX. Pancorbo,
con sus roquedos y sus castillos, fue un bastión para la Castilla
de Las Merindades y fue su Extremadura, como se la llama en un documento
del año 893.
Existía mucha documentación medieval, aunque desperdigada,
sobre el Pancorbo de esta época. Hasta cinco poblamientos sumó
Pancorbo a su villazgo: Cuevagallegos, Fuentemiel, Hoyuelo, San Juan y
Villanueva de los Judíos. Tuvo ferias y mercados, un campo defensivo
y escarpado; fue cabeza de la Merindad de Bureba; prestó sus senderos
al Camino de Santiago; alzó templos y ermitas y fue autónomo
en pan y vino, en ovejas, tejidos y tenerías y supo hacer del Oroncillo
un río de molinos; y supo además buscar y contratar artistas
para sus templos y casonas.
El nombre de la villa, con una curiosa e interesante etimología,
aparece en un documento fechado el 1 de julio del año 957 procedente
del monasterio riojano de San Millán de la Cogolla.
Vestigios de castillos: existen restos del Castillo de Santa Marta, del
siglo IX y Castillo de Santa Engracia, del siglo XIX.
En el desfiladero se encuentran dos ermitas: una semirrupestre dedicada
a la Virgen del Camino y la del Santo Cristo de Barrio.
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