Historia del Condado de Castilla
Bardulia
Historia. Capítulo VII. El conde García Fernández (970-995)

1. LOS PRIMEROS AÑOS DE GARCÍA FERNÁNDEZ (970-976)

Una sucesión sin incidentes

Matrimonio y descendencia

Situación política

Acciones en la frontera del Duero

Una sucesión sin incidentes

Gonzalo Fernández aparece por primera vez como conde de Castilla en un documento fechado el 1-III-970 de la siguiente forma: "...rex Rademiro in Legione et comite Garzia Fredenandez in Castella".

La falta de protestas por parte de los habitantes de los condados de Castilla y Álava así como del rey de León indican que la sucesión de facto de padre a hijo se hizo con tranquilidad. Fernán González había conseguido que sus dominios fueran hereditarios.

No sabemos la fecha exacta del nacimiento de García Fernández. Sólo que era el menor de los cuatro hermanos varones de unos padres que habían contraído matrimonio hacia el 932 y que su primera mención en un documento es del 944. Por lo tanto, cuando heredó el condado contaría con unos treinta años.

Matrimonio y descendencia

García Fernández había contraído matrimonio en una fecha indeterminada, pero alrededor del 965, con Ava de Ribagorza, hija del conde Ramón II de Ribagorza. Ava aparece junto a su esposo en un documento del 11-VII-972. En ese documento también aparece el primero de sus hijos, Sancho, quien le sucederá en el cargo.

La descendencia de este matrimonio es la siguiente:

Sancho, futuro conde de Castilla.

Gonzalo, hijo varón.

Mayor, que se casó con Ramón de Pallars.

Elvira, que se casó con el rey leonés Bermudo II.

Urraca, hija.

Tota, que se casó con Sancho Gómez.

Ónneca, hija.

Situación política

En el reino de Navarra el rey García Sánchez II fallecía el 22-II-970 y le sucede su hijo Sancho Garcés II, casado con Urraca, hija de Fernán González. De esta forma, los vínculos del condado castellano y el reino navarro son estrechos.

En León gobierna un menor de edad, Ramiro III, tutelado por su tía, la monja Elvira. Ésta había logrado firmar una paz con el califa de Córdoba, al-Hakam II, que se extendía a Castilla y a Navarra. Debido a esta minoría de edad, el reino leonés se encontraba expuesto a las intrigas e intereses de los grandes magnates de Galicia, León y Castilla.

En este momento el califato de Córdoba vive uno de sus momento de mayor esplendor y ejerce la supremacía sobre el resto de entidades políticas de la península Ibérica. Muestra de ello es la continua actividad diplomática. Los distintos reinos, condados e incluso magnates envían año tras año embajadas ante el califa para mostrar su sumisión y ganarse su favor.

La historiografía musulmana relata con todo lujo de detalles estas embajadas. Vamos a ver aquellas en las que participaron navarros, leoneses y castellanos hasta la ruptura de hostilidades en el año 975.

El Al-Muqtabis nos relata una embajada en agosto del 971 en la que al-Hakam II recibe a el abad Bassal y el juez de Nájera, Velasco de parte de Sancho Garcés II de Navarra; al embajador al-Layt de parte de Elvira, regente de León; a Habib Tawila y a Saada, embajadores de Fernando hijo de Flaín, hijo del conde de Salamanca; a García, hijo de ¿Gatón?, de parte de García Fernández, conde de Castilla y Álava; a Esimeno y ¿Elgas?, embajadores de Fernando Ansúrez, conde de Monzón y Peñafiel; por último, a Sulayman y a Jalaf ibn Sad, embajadores del conde Gonzalo (un conde portugués, bien de Coimbra, bien de Braga).

Un mes después llega otra embajada, de nuevo están representados Elvira de León, Sancho de Navarra, el condado de Castilla (representado por Jamis ibn Abi Salit) y el condado de Monzón.

La siguiente embajada de la que se tiene noticia es del 973 por parte de los reinos de León y Navarra y los condes de Saldaña, Monzón y Galicia. La siguiente embajada castellana es del 1 de agosto del año 974. Junto a representantes del condado de Monzón llega una embajada castellana con Esteban ibn Abibak, embajador del obispo de Y.n.r.s. ¿Iruña?, y Nuño González al frente. Fueron atendidos y abandonaron Córdoba el 11-IX-974. Esta será la última embajada castellana de paz. Justamente al día siguiente se recibe un correo urgente en la corte cordobesa: García Fernández ha roto la tregua.

El primer hecho constatable de estas embajadas en la fragilidad y desunión del reino leones. Los condes más poderosos: Portugal, Galicia, Saldaña, Monzón y Castilla se representan solos, aparte del rey de León, y tratan de conseguir beneficios propios.

Acciones en la frontera del Duero: la batalla de Gormaz

García Fernández había roto la tregua el 2-IX-974 atacando el castillo de Deza, logrando arrasar los campos e cultivo, robar ganado y vencer a los cordobeses en la batalla del Llano de Alboreca, cerca del castillo de Mada. Al recibir al-Hakam II estas noticias, mando ir a por los embajadores, quienes fueron apresados cerca de Caracuel y llevados a prisión a Córdoba.

El conde castellano se aprovechaba de que el grueso de las tropas califales, y los generales más capaces, como Galib, estaban en el norte del Magreb, donde Córdoba trataba de extender los dominios de su protectorado. Ante esta situación, al-Hakam ordenó en marzo del 975 a reclutar caballos y soldados por todo al-Andalus. Se avecinaba un nuevo enfrentamiento entre el califato y los gobernantes cristianos, que en masa habían roto la tregua con Córdoba.

En este primer enfrentamiento tras cuatro años de paz se adelantaron los cristianos. El 17-IV-975 tropas de León, Navarra y Castilla ponen sitio a la fortaleza más importante del califato en el Duero soriano: Gormaz. Al-Hakam II ordena enviar refuerzos bajo las órdenes de Galib, quien parte de Córdoba el 24-IV-975. El 7-V ya se encuentra en el castillo de Barahona. Luego avanzó por Berlanga hasta llegar al flanco sur de Gormaz. Al ver que no puede vadear el río Duero en la otra orilla están las tropas cristianas, acampa frente a ellas.

La primera escaramuza ocurre el 21-V, sin un resultado claro, pero que decide a Galib a retroceder su campamento hasta Barahona, quizás para lograr un lugar más seguro. Durante todo este tiempo no dejaron de partir de Córdoba nuevos refuerzos de soldados, más cantidades de dinero y más provisiones. No se podía perder la fortaleza de Gormaz costara lo que costara.

Tambié los cristianos siguen recibiendo refuerzos, e incluso el rey Ramiro III y su tía Elvira acudieron al frente. Antes del enfrentamiento definitivo estas son las fuerzas concentradas. Por parte de los cristianos había soldados de Sancho Garcés II de Navarra, García Fernández, conde de Castilla, Fernando Ansúrez, conde de Monzón, los condes de Saldaña, y el rey de León con algo más de 60.000 hombres en total. El 18-VI deciden realizar una acometida definitiva contra Gormaz, antes de Galib regresa con su ingente ejército. Pero los defensores de Gormaz supieron parar la acometida e incluso salieron al campo de batalla. La coalición cristiana decidió entonces retirarse.

Es el momento de que Galib lance una aceifa castigo. Se dirigió a San Esteban de Gormaz, derrotó a las fuerzas castellanas y arrasó los campos de cultivo y taló los bosques, regresando a Gormaz el 8-VII.

García Fernández vigilaba en la cercanía los movimientos de Galib y trató de cerrarle el cruce del río Duero cerca de Langa pero fue de nuevo derrotado.

El fracaso de Gormaz tuvo consecuencias en los reinos cristianos: el gobernador de Zaragoza atacó a las tropas navarras que regresaban del combate; y Ramiro III se deshace de la tutela de su tía Elvira.

El año 976 no se produjo ninguna acción de importancia. El 1-X-976 moría el califa al-Hakam II y le sucedía su hijo Hisham II, que pronto encumbrará a Almanzor como valí absoluto.

  Arriba  
Atrás Ir a inicio Adelante
  ¡Escríbeme!  

© 2008, Javier Iglesia Aparicio