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5.- EL reinado de Alfonso IV, el Monje (926-931)
La guerra civil leonesa
La muerte de
Fruela
II dio paso a una guerra civil entre diferentes
pretendientes al trono leonés. Por una
parte se encuentran los hijos de Fruela
II: Alfonso, Ramiro y Ordoño; y por
otra los hijos de Ordoño
II: Alfonso,
Sancho y Ramiro.
En un principio los partidarios de Alfonso Froilaz,
el Jorobado, le aclaman como rey en
León. Pero Alfonso
Ordóñez pide ayuda a su suegro
Sancho
I Garcés de Navarra, y con ésta
ayuda y el apoyo de los nobles de Galicia y
el condado de Portugal, arrojó a Alfonso
Froilaz del trono leonés. El rey destronado
se refugió en Asturias donde conservó
su poder regio.
Alfonso
IV Ordóñez fue coronado en
León el 12-II-926. Sus hermanos Sancho
y Ramiro
recibieron el gobierno de Galicia y Portugal
respectivamente. Sancho murió sin descendencia
en el 31-III-929 con lo que ambos reinos quedaban
de nuevo unidos.
En
la primavera del 930 murió su esposa,
Onneca (o Íñiga) Sánchez,
y Alfonso
IV decidió abdicar de su trono
e ingresar en el monasterio leonés
de Sahagún.
Llamó
a su hermano Ramiro
y ante los nobles y obispos reunidos en Zamora,
le cedió el trono leonés (6-XI-931).
Sin embargo a comienzos del 931 (aparece como
rey de nuevo en un documento fechado el 29-I-931),
y sin saberse a ciencia cierta las causas, Alfonso
IV abandonó el monasterio y se dirigió
a León, volviendo a proclamarse rey. Ramiro
II, que estaba en Zamora, cercó León
y la rindió, hizo preso a Alfonso
IV en torno a agosto del 931 y lo encerró con
grilletes en un calabozo.
Aprovechando
este suceso, Alfonso Froilaz y sus hermanos acometen
contra Ramiro
II desde sus posesiones en Asturias. Pero
de nuevo Ramiro
II venció a sus contrincantes haciéndoles
esta vez prisioneros, fueron conducidos a León
y encerrados junto con Alfonso
IV. Acabó así la guerra civil
leonesa que había lastrado al reino desde
la muerte de Fruela
II. Poco después todos fueron castigados
a ser cegados. Alfonso
IV fue luego trasladado a Ruiforco donde murió
en el 934.
La situación en Castilla
Durante
la contienda por el trono leonés entre
los Froilaz y los Ordóñez, esta
fue la situación en la marca oriental del
reino. El conde de Álava y Lantarón,
Álvaro Herraméliz, reconoce a Alfonso
IV pues está casado con una hermana
de su mujer, de la estirpe real navarra. Un documento
del 28-VIII-929 de la región de Valpuesta
así lo reconoce.
El
conde Nuño Fernández también
le reconoce en un documento del 25-II-926, pero
es la última vez que aparece en la documentación.
Puede que su postura durante la contienda no fuera
muy clara y por eso debió de caer en desgracia.
En un documento del 20-III-927 que se refiere
a la zona de la actual Cantabria aparece su nombre
y reconoce como rey a Alfonso Froilaz.
El
poder en Castilla pasará a Fernando
Ansúrez,
del linaje asentado de antiguo en la zona de Oca.
Entre el III-926 y 929 no hay documentación
que nos permita conocer la fecha exacta en la
que Fernando Ansúrez se hace cargo del
condado. Existen dos documentos del 1-X-929 y
24-XI-929 donde se reconoce a Fernando
Ansúrez como conde de Castilla. Ambos se refieren a donaciones
hechas al monasterio de San
Pedro de Cardeña. Su nombre no aparecerá
más y será sustituido por
Gutier Núñez.
En
la zona al sur del río Arlanzón
parece que no se extiende la autoridad del conde
pues en sendos documentos se habla únicamente
de que reina Alfonso
en León pero nada dice de la dignidad condal.
Se trata de un documento del 3-II-928 de San Pedro
de Arlanza y otro del 27-I-930 de San Mamés
de Ura. En esta zona se respetaría la autoridad
de la familia del antiguo conde Gonzalo
Fernández,
con sede en Lara.
Pero
la situación se volvió a complicar
con el enfrentamiento en los hermanos Alfonso
IV y Ramiro
II. En un principio el conde alavés,
Álvaro Herraméliz, y el nuevo conde
de Burgos, Gutier Núñez, serán
fieles a Alfonso
IV. Gutier Núñez aparece
documentado en un contrato de venta cercano
a Burgos del 1-III-931
y parece ser que era un magnate gallego. Otro
documento del 24-VI-931 con donaciones a favor
de San Pedro
de Cardeña aparece confirmado
por Alfonso
IV, aunque sin nombrar a ningún
conde.
Sin
embargo, por la misma época aparece
ya un documento del 1-I-931 confirmado por Ramiro
II y Fernán
González. El triunfo final del rey Ramiro
II va a significar el fin de poder
de ambos condes y el ascenso de un nuevo
dirigente que
a la larga será el verdadero conformador
de Castilla como unidad política e
histórica,
Fernán
González.
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