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4.- Reinados de Ordoño II (914-924) y Fruela II (924-925)
Tras la muerte de García
I es su hermano Ordoño
II el que es coronado en León en
el verano del 914. De esta forma reagrupa todos
los territorios de su padre salvo Asturias donde
gobierna su hermano Fruela
II quien le reconocía su supremacía.
Estableció de forma definitiva la capital
en la ciudad de León.
Su primera acción
fue una razzia contra Mérida
(914), logrando un importante botín y
tributos de los Ibn Marwan de Badajoz. Mientras
tanto el emir 'Abd
al-Rahman III va pacificando sus territorios,
tomando Sevilla (913) al rebelde Ibrahim ben
Hachchach y acosando a Omar ben Hafsun en Algeciras
y Bobastro (914). La instauración de
una línea fronteriza en el río
Duero es vista como una amenaza por parte de
los cordobeses y por ello enviará varias
incursiones, la primera en el 916, al parecer
exitosa, seguida de otra en el verano del 917.
En esta los castellanos se defendieron valerosamente
en el castillo de San
Esteban de Gormaz, causando grandes bajas,
aprovechando de las disensiones surgidas entre
andalusíes y bereberes. Cuando llegaron
los refuerzos leoneses, los andalusíes
se retiraron y los bereberes fueron derrotados,
siendo la cabeza de su jefe Ahmad ben Abu-l-Abbad
clavada en una pica junto con la de un jabalí
en los muros de San
Esteban de Gormaz.
El
reinado de Ordoño
II está marcado por una estrecha alianza
con el rey navarro Sancho
I Garcés, primer representante de la
dinastía Jimena. Esta estrecha colaboración
va a posibilitar la conquista definitiva de La
Rioja (923-924), asegurando para siempre el flanco
oriental del reino leonés, aunque a costa
de ceder la soberanía al reino navarro.
Nos extenderemos en este hecho más adelante,
que además será uno de los factores
decisivos en la rebelión de los condes
castellanos.
Ordoño
II muere en el 924 en el camino de Zamora
a León y su hermano Fruela
II, rey de Asturias, es nombrado sucesor,
con lo que todos los territorios de Alfonso
III vuelven a estar de nuevo unidos. Durante
su corto reinado de apenas catorce meses no realizó
ninguna acción de relevancia salvo prestar
ayuda a Sancho
I Garcés ante la acometida cordobesa
del 924, aunque no pudo evitarse la derrota navarro-leonesa
y la destrucción de Pamplona.
Fruela
II muere en el 925 a consecuencia de la lepra,
iniciándose una sangrienta guerra entre
los hijos de Ordoño
II, Alfonso,
Sancho, y Ramiro,
y el hijo de Fruela,
Alfonso Froilaz, por la disputa del trono.
La conquista definitiva de La Rioja (924)
La
frontera oriental del reino leonés siempre
estuvo en peligro. El río Ebro era el lugar
más adecuado por el que penetrar en Castilla
para realizar saqueos y así fue puesto
en práctica tanto por los emires cordobeses
como los Banu Qasí.
Lope
ben Muhammad era uno de los miembros de esta familia,
que aunque venida a menos desde los tiempos de
Musà
II aún conservaba un poder considerable
en la zona riojana. En el 904 Lope ben Muhammad
conquista la fortaleza de Bayas, cercana a Miranda
de Ebro, y obligaba a castellanos y alaveses a
levantar el cerco de los castillos de Buradón
y Grañón. En el 908 Lope encabeza
una operación contra Pamplona pero muere
en el transcurso de la misma. Su hermano 'Abd
Allah se instala en Tudela y continúa su
política de hostigamiento a navarros y
leoneses: en el 911 vuelve a derrotar a Sancho
I Garcés. Por eso en el 913 leoneses y
navarros deciden unir sus fuerzas y así
logran conquistar numerosas fortalezas riojanas
llegando hasta Calahorra. Sin embargo se retiraron
al poco y 'Abd Allah recuperó las posiciones
perdidas casi sin esfuerzo (914).
La
conquista de La Rioja y sobre todo de la ciudad
de Nájera era crucial para mantener la
estabilidad de ambos reinos. De nuevo en el 918
van a atacar las posiciones musulmanas en Nájera,
Tudela, Valtierra, Arnedo y Viguera, pero sin
poder consolidar ninguna posición.
La
reacción de Córdoba a esta presión
no se hace esperar. En el 920 los ejércitos
cordobeses se encaminan hacia la frontera del
Duero, en concreto hacia Osma. Parece ser que
los castellanos, ante las pocas fuerzas disponibles,
ya que el grueso del ejército leonés
se hallaba reunido con el navarro para atacar
de nuevo La Rioja, trata de negociar con los cordobeses
para que desvíen su ataque.
Aunque
en un principio parece que consiguen su objetivo,
finalmente 'Abd
al-Rahman III cae sobre Osma, destruye la
fortaleza de San
Esteban y arrasa Alcubilla y Clunia.
Después se dirige hacia Tudela que está
siendo asediada por leoneses y navarros. Y en
algún punto cercano a Muez, en el valle
del Junquera, derrota a ambos ejércitos
en la llamada batalla de Valdejunquera.
Puede
que esta derrota y la posible inacción
de los castellanos fuera la causante de que ese
mismo año Ordoño
II mande encarcelar a los cuatro condes castellanos:
Nuño Fernández, Fernando
Ansúrez,
Rodrigo Díaz Abolmondar Albo y
su hijo Diego Rodríguez, en el llamado
Episodio de Tebular o Tejares, del cual hablaremos
más adelante.
En
el 921, Ordoño
II se desquita de esta derrota atacando la
zona de Sigüenza. Pero en el 923 la unión
de las fuerzas leonesas y navarras van a conseguir
la total dominación de La Rioja. Sancho
de Navarra tomará Viguera mientras
Ordoño
conquista Nájera. Desde este momento La
Rioja será parte integrante del reino de
Pamplona, que a partir de ahora se llamará
reino de Pamplona y Nájera, para resaltar
la importancia de la conquista. Nájera
dispondrá además de palacios reales
y en ella residirá un delegado del rey
navarro. A cambio de la ayuda leonesa, Navarra
reconocerá la primacía del reino
de León.
Aunque
en el 924 los cordobeses tratan de remediar esta
conquista y llegan incluso a incendiar Pamplona,
sólo lograrán someter Calahorra.
El resto de La Rioja quedará en manos pamplonesas.
La
Rioja será repoblada con navarros, alaveses
y castellanos que se unirán a los mozárabes,
muladíes y judíos que allí
habitaban. Prueba del completo dominio del territorio
son dos fundaciones: el 21-X-923, la fundación
del monasterio de Santa Coloma, cerca de Nájera;
y el 5-I-925 Sancho
I Garcés firma en la carta de fundación
del monasterio de San Martín de Albelda,
cuyo abad Pedro será un antiguo abad de
San
Pedro de Cardeña.
Los nuevos condes castellanos
Poco después de la subida al trono de Ordoño
II vamos a asistir a un reemplazo de los antiguos
condes castellanos.
Gonzalo
Fernández aparece como conde en Burgos
en un documento del 1-VIII-914 y como conde de
Castilla el 1-V-915. Parece ser que después
pasa a la corte leonesa donde figura en una asamblea
de magnates y nobles antes de la derrota de Valdejunquera
(920). Fray Justo Pérez de Urbel supone
que después marcharía a la corte
navarra donde entre los años 924 y 930
aparece un Gundisalvus comes, nombre
poco frecuente en los documentos navarros.
Gonzalo
Téllez y su mujer hacen una donación
al monasterio de San
Pedro de Cardeña el 25-II-915 aunque
ya no figura como conde.
Los
nuevos nombres que aparecen en los documentos
son:
- Fernando Ansúrez, de la familia de los Assur
o Ansúrez que había repoblado
los montes de Oca a mediados del siglo IX
con poblaciones como Villanasur y Villasur
de Herreros. En sendos documentos aparece
como conde de Castilla, en 27-VIII-916 y XI-917.
- Fernando Díaz, al frente de los dominios de
Cerezo y Lantarón.
- Munio Vela,
al frente del condado de Álava, como
aparece en un documento fechado en 17-V-919.
Pero
además tenemos el llamado Episodio
de Tebular (920) en el cual el rey Ordoño
manda encarcelar a los condes de Castilla que
según este suceso son cuatro: Fernando
Ansúrez, Nuño Fernández,
Abolmondar Albo y su hijo Diego.
De estos dos últimos Fray Justo Pérez
de Urbel los supone descendientes de Diego
Rodríguez Porcelos, que actúan en la zona
de Burgos como atestiguan en una carta del 3-II-921,
en la cual Gonzalo, hijo del conde Diego, dona
unos molinos en los ríos Ibeas y Arlanzón
al monasterio de San
Pedro de Cardeña. Para Pérez
de Urbel, el nombre de Abolmondar
Albo sería
Rodrigo Díaz, hijo de Diego
Rodríguez
Porcelos. Así en el 924 existe un documento
en el que un tal Rodrigo Díaz funda el
monasterio de San Juan de Tabladillo entre Silos
y Covarrubias, firmando entre otros Diego Roderiz,
que sería su hijo.
Al año siguiente parece que Ordoño
II vuelve a hacer cambios entre los gobernantes
de su marca oriental:
- Nuño
Fernández, posible hermano del antiguo
conde Gonzalo Fernández, aparece desde
ahora con el título de conde de Castilla,
en documentos de 13-IX-921, 922, 925, 21-III-926
y 21-III-927.
- Fernando
Ansúrez parece quedarse en la corte
leonesa, y aparece en un documento del 4-III-921
donando una serna en Rubena al monasterio
de San
Pedro de Cardeña, pero no se hace
mención alguna a su título.
- Álvaro
Herraméliz aparece ahora como conde
en Álava, siendo su primera mención
en el 923.
- En cuanto
a Abolmondar Albo aparece junto a Ordoño
en La Rioja en el 923, y su hijo Diego
Rodríguez en el 924 en una carta de la zona de Arlanza
mencionada anteriormente.
Las
causas del enfrentamiento entre los condes castellanos
y el rey leonés que llevaron al Episodio
de Tebular seguramente se deban a dos causas:
la primera a que la política de colaboración
con los pamploneses y la renuncia al territorio
riojano choca con las ambiciones de los condes
castellanos y alaveses que durante años
han defendido la frontera oriental del reino leonés;
la segunda es que el esfuerzo llevado a cabo en
La Rioja debilitó las defensas en el río
Duero, por donde los cordobeses penetraron varias
veces de forma victoriosa: 916, 920 frente a San
Esteban y 918 con Badr ben Ahmed frente a
Mituniya (¿Monzón de Campos?).
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