Historia del Condado de Castilla
Bardulia
Historia. Capítulo V. Los diversos condes castellanos (c. 885 - 931)

1.- LOS ÚLTIMOS AÑOS DEL REINADO DE ALFONSO III (885 - 910)

Contexto histórico

Problemas internos del reino asturiano

2.- CASTILLA ENTRE 885 y 910

Un periodo oscuro (885-899)

Los tres condes (899- 910)

1.- Los últimos años del reinado de Alfonso III (885 - 910)

El último periodo del reinado de Alfonso III va a estar marcado por tres hechos. El primero es la firma de una tregua con Córdoba con lo que los únicos ataques externos serán por parte de los Banu Qasí. Por otra parte, el avance hacia el sur parece detenerse, seguramente para proceder a su organización territorial y defensiva. Y sus últimos años vendrán marcados por la inestabilidad provocada por varias rebeliones incluso de sus hijos.

Contexto histórico

Ya hemos dicho que el único enemigo externo activo durante los años finales del reinado de Alfonso III va a ser el formado por la familia Banu Qasí. Muhammad ben Lope, gobernador de Toledo y antiguo aliado de Alfonso III va a atacar en el 883 a sus parientes de Zaragoza y Tudela, derrotando a ambos y creando de nuevo una amenaza para la parte oriental del reino de Asturias.

Los condes de Álava (Vela Jiménez) y Castilla (Diego Rodríguez) van a tratar de contener su avance saqueando las posesiones de los Banu Qasí en el actual territorio de La Rioja. Muhammad ben Lope contestará ese mismo año saqueando de nuevo Álava y Castilla.

Tras dos aceifas cordobesas en los años 882 y 883 a cargo del hijo del emir Muhammad I, al-Mundir, en el 884 se firma una tregua entre Córdoba y Oviedo. Mientras tanto Castilla y Álava tienen que seguir soportando las acometidas de Muhammad ben Lope (886). Este Banu Qasí murió en el 898, en batalla con el conde barcelonés Wifredo I, el Velloso, quien fue herido de muerte. Muhammad deja como heredero a Lope ben Muhammad. Alfonso III tras entrar en la fortaleza de Grañón (899) va a sitiar a Lope en Tarazona (900) pero éste lo rechaza matándole 300 hombres.

Toledo seguía siendo otro foco de agitación tanto para el emirato omeya como para el reino asturiano. En el 903, Lope ben Muhammad puso como gobernador de Toledo a su pariente Isa ben Musà, pero fue asesinado en el 906 por el toledano Lope ben Tarbisha, con el apoyo de Alfonso III (907). Mientras tanto Lope ben Muhammad no cesaba en sus correrías y atacó y conquistó el castillo de Bayas, cerca de Miranda de Ebro (904). Sin embargo, la estrecha unión entre los monarcas asturianos y navarros va a posibilitar el fin de los Banu Qasí. Lope ben Muhammad murió el 29-IX-907 mientras atacaba Pamplona.

Problemas internos del reino asturiano

El año 885 está marcado por la rebelión de Hermenegildo Pérez, hijo del conde Pedro Theón, en Galicia así como Sarracino Gatónez, hijo del conde Gatón, repoblador de Astorga. Además ese mismo año parece que murió el conde de Castilla, Diego Rodríguez. Es probable que esta rebelión de los hijos de aquellos condes que habían sido parte de los confidentes del rey se deba a intentos del monarca de atajar cualquier deseo de independencia o de tener más poder del que estaba dispuesto a ceder.

A estas tensiones con los magnates del reino se vino a sumar la decisión real de repartir el reino de Asturias entre sus hijos, tal y como se hacía en varios estados europeos. A Ordoño, Galicia; a Fruela, el núcleo primitivo de Asturias; y a García, el primogénito, las tierras foramontanas de León y Castilla. La primera muestra de descontento ante este modo de proceder fue la revuelta del conde palatino Adamnino, quien fue ajusticiado junto a sus hijos. Poco después , en el 909 se rebelaría en conde de Amaya, Nuño Núñez, y esta rebelión se vería apoyada por los hijos de Alfonso III y su esposa. Alfonso III fue obligado a abdicar y se retiró al pueblo asturiano de Bortes o Boiges, el actual Puelles. Aún pudo peregrinar a Santiago y lanzar, con el permiso de su hijo García, una nueva salida contra los musulmanes. Murió en Zamora el 20-X-910.

2.-Castilla entre el 885 y el 910.

Un período oscuro (885 - 899)

Tras la oscura desaparición del conde Diego Rodríguez, probablemente en el 885, ninguno de su estirpe volverá a ocupar una dignidad condal. Puede que la familia cayera en desgracia tras la posible participación de Diego en la sublevación del 885 contra Alfonso III. Entre el 885 y el 897 sólo se encuentran dos documentos referentes a la zona del condado de Castilla. Ninguno alude a la existencia de un conde pero sí a la del rey Alfonso.

¿No hubo nadie con el título condal en estos años? Es posible que Alfonso III no quisiera dar la oportunidad a ningún magnate de tomar el poder en la región más alejada del centro de poder asturiano que pudiera llevar a algún intento secesionista. Puede ser también que más tarde viera que era indispensable delegar el gobierno de aquella problemática zona en alguien de su confianza. ¿Como conciliar ambas posiciones? Dando poder de gobernar sobre Castilla no a un único conde sino a varios.

Tres van a ser los nombres que van a aparecer en Castilla a partir del 897 con el título condal. Empezando por la margen occidental de Castilla, Nuño Núñez, posible descendiente del Nuño Núñez de Brañosera, y el mismo que fortificó Castrogeriz en el 882. Su nombre aparece en tres documentos: el primero, al decir de Fray Justo Pérez de Urbel, es una falsificación, y está datado en julio del 897, tratando sobre una donación de Alfonso III a una iglesia de Lugo; el segundo es del 1-III-899, referido a la fundación del monasterio de San Pedro de Cardeña, cerca de Burgos; y el tercero del 6-V-899 y trata de nuevo de una donación real, en este caso en Santiago. Se le llama conde de Castilla.

Gracias al documento que trata sobre Cardeña se conoce por primera vez el nombre de otro magnate, Gonzalo Fernández, conde de Burgos.

Y el tercero aparece en la margen oriental, en la frontera riojana, y se llama Gonzalo Téllez. Mencionado por primera vez el 18-XI-897 relacionado con los valles de Mena y Valdegovia, llamándole conde de Lantarón.

Estos tres personajes van a protagonizar la historia política de Castilla durante la siguiente década aproximadamente.

Los tres condes (899 - 910)

Nuño Núñez

Su nombre aparece por primera vez ligado a la fortificación de Castrogeriz (882). Su gobierno se debía extender en un principio en la zona que mediaba entre Brañosera al norte, pasando por las importantes fortalezas de Amaya y Castrogeriz hasta el río Esgueva.

Parece ser que una hija de Nuño Núñez, llamada Munniadonna o Nuña , se casó con el primogénito de Alfonso III, García. De esta forma se unía con la familia más poderosa del momento en Castilla, ya que Nuño Núñez aparece como conde de Castilla. Tras la rebelión del conde palatino Adamnino, Alfonso sospechó de las intrigas de su primogénito y desde Carrión marchó hacia Zamora, donde apresó a García y lo envío al castillo asturiano de Gonzón. Es entonces cuando el conde Nuño Núñez se rebela contra Alfonso III. Y además sus hijos no le apoyaron y le obligaron a abdicar (909). García se convertiría en el rey de los dominios castellanos.

Gonzalo Fernández

Nombrado por primera vez en el 899 como conde de Burgos, pronto hace de Lara su base, extendiendo su gobierno desde la zona de Espinosa y Escalada hasta el río Arlanza.

En una lápida de la iglesia de parroquial de Lara de los Infantes se puede aún leer: "En nombre del Señor, Gonzalo y Finderico hicieron esta ciudad siendo príncipe Alfonso. Era DCCCC... Olim Auxima, nunc Lara". Por desgracia la fecha no parece estar completa y puede ser algún momento entre la era DCCCC.. (año 867) y la era DCCCCXL (año 902). Lara va a ser el punto de partida de la familia que pocos años después va a conseguir la independencia del condado de Castilla. Su iniciador, Gonzalo Fernández, tuvo primero que hacer frente a la guarnición musulmana de Carazo.

Ya hemos dicho que su nombre aparece por primera vez en la carta fundacional del monasterio de San Pedro de Cardeña (899), que será una de las instituciones monásticas castellanas más influyentes junto con el monasterio de San Sebastián de Silos (luego Santo Domingo).

Gonzalo Téllez

Su nombre aparece para la historia en el 897 como conde Lantarón, abarcando sus dominios desde el río Nervión hasta la Sierra de la Demanda con las fortificaciones de Lantarón, Pancorbo y Cerezo. Desde sus dominios asegura la frontera oriental contra las aceifas sobre todo de la familia Banu Qasí.

En el 899, Alfonso III recupera la importante plaza riojana de Grañón, pero tras la derrota de Valdejunquera tiene que ser abandonada. Unos años después, en el 904, Alfonso III asedia de nuevo Grañón sin éxito, ante la acometida de Lope ben Muhammad, aunque logra ocupar y destruir otra plaza fuerte musulmana, Ibrillos. No será hasta el 913 cuando Grañón aparezca ya como fortaleza del reino de León.

Estos tres condes van a ser los protagonistas del movimiento expansivo hacia el sur más importante, van a avanzar hasta llegar a la ribera del río Duero.

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© 2008, Javier Iglesia Aparicio