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1.-
Los últimos años del reinado de
Alfonso III (885 - 910)
El
último periodo del reinado de Alfonso
III va a estar marcado por tres hechos. El
primero es la firma de una tregua con Córdoba
con lo que los únicos ataques externos
serán por parte de los Banu Qasí.
Por otra parte, el avance hacia el sur parece
detenerse, seguramente para proceder a su organización
territorial y defensiva. Y sus últimos
años vendrán marcados por la inestabilidad
provocada por varias rebeliones incluso de sus
hijos.
Contexto histórico
Ya hemos dicho que el único enemigo externo
activo durante los años finales del reinado
de Alfonso
III va a ser el formado por la familia Banu
Qasí. Muhammad ben Lope, gobernador de
Toledo y antiguo aliado de Alfonso
III va a atacar en el 883 a sus parientes
de Zaragoza y Tudela, derrotando a ambos y creando
de nuevo una amenaza para la parte oriental del
reino de Asturias.
Los condes de Álava (Vela
Jiménez) y
Castilla (Diego Rodríguez) van a tratar
de contener su avance saqueando las posesiones
de los Banu Qasí en el actual territorio
de La Rioja. Muhammad ben Lope contestará
ese mismo año saqueando de nuevo Álava
y Castilla.
Tras
dos aceifas cordobesas en los años 882
y 883 a cargo del hijo del emir Muhammad
I, al-Mundir,
en el 884 se firma una tregua entre Córdoba
y Oviedo. Mientras tanto Castilla y Álava
tienen que seguir soportando las acometidas de
Muhammad ben Lope (886). Este Banu Qasí
murió en el 898, en batalla con el conde
barcelonés Wifredo I, el Velloso,
quien fue herido de muerte. Muhammad
deja como heredero a Lope ben Muhammad. Alfonso
III tras entrar en la fortaleza de Grañón
(899) va a sitiar a Lope en Tarazona (900) pero
éste lo rechaza matándole 300 hombres.
Toledo
seguía siendo otro foco de agitación
tanto para el emirato omeya como para el reino
asturiano. En el 903, Lope ben Muhammad puso como
gobernador de Toledo a su pariente Isa ben Musà,
pero fue asesinado en el 906 por el toledano Lope
ben Tarbisha, con el apoyo de Alfonso
III (907). Mientras tanto Lope ben Muhammad
no cesaba en sus correrías y atacó
y conquistó el castillo de Bayas, cerca
de Miranda de Ebro (904). Sin embargo, la estrecha
unión entre los monarcas asturianos y navarros
va a posibilitar el fin de los Banu Qasí.
Lope ben Muhammad murió el 29-IX-907 mientras
atacaba Pamplona.
Problemas internos del reino asturiano
El año 885 está marcado por la rebelión
de Hermenegildo Pérez, hijo del conde Pedro
Theón, en Galicia así como Sarracino
Gatónez, hijo del conde Gatón, repoblador
de Astorga. Además ese mismo año
parece que murió el conde de Castilla,
Diego Rodríguez. Es probable que esta rebelión
de los hijos de aquellos condes que habían
sido parte de los confidentes del rey se deba
a intentos del monarca de atajar cualquier deseo
de independencia o de tener más poder del
que estaba dispuesto a ceder.
A estas tensiones con los magnates del reino se
vino a sumar la decisión real de repartir
el reino de Asturias entre sus hijos, tal y como
se hacía en varios estados europeos. A
Ordoño,
Galicia; a Fruela,
el núcleo primitivo de Asturias; y a García,
el primogénito, las tierras foramontanas
de León y Castilla. La primera muestra
de descontento ante este modo de proceder fue
la revuelta del conde palatino Adamnino, quien
fue ajusticiado junto a sus hijos. Poco después
, en el 909 se rebelaría en conde de Amaya,
Nuño Núñez, y esta rebelión
se vería apoyada por los hijos de Alfonso
III y su esposa. Alfonso
III fue obligado a abdicar y se retiró
al pueblo asturiano de Bortes o Boiges, el actual
Puelles. Aún pudo peregrinar a Santiago
y lanzar, con el permiso de su hijo García,
una nueva salida contra los musulmanes. Murió
en Zamora el 20-X-910.
2.-Castilla entre el 885 y el 910.
Un período oscuro (885 - 899)
Tras la oscura desaparición del conde Diego
Rodríguez, probablemente en el 885, ninguno
de su estirpe volverá a ocupar una dignidad
condal. Puede que la familia cayera en desgracia
tras la posible participación de Diego en la sublevación del 885 contra Alfonso
III. Entre el 885 y el 897 sólo se
encuentran dos documentos referentes a la zona
del condado de Castilla. Ninguno alude a la existencia
de un conde pero sí a la del rey Alfonso.
¿No
hubo nadie con el título condal en estos
años? Es posible que Alfonso
III no quisiera dar la oportunidad a ningún
magnate de tomar el poder en la región
más alejada del centro de poder asturiano
que pudiera llevar a algún intento secesionista.
Puede ser también que más tarde
viera que era indispensable delegar el gobierno
de aquella problemática zona en alguien
de su confianza. ¿Como conciliar ambas
posiciones? Dando poder de gobernar sobre Castilla
no a un único conde sino a varios.
Tres
van a ser los nombres que van a aparecer en Castilla
a partir del 897 con el título condal.
Empezando por la margen occidental de Castilla,
Nuño Núñez, posible descendiente
del Nuño Núñez de Brañosera,
y el mismo que fortificó Castrogeriz
en el 882. Su nombre aparece en tres documentos:
el primero,
al decir de Fray Justo Pérez de Urbel,
es una falsificación, y está datado
en julio del 897, tratando sobre una donación
de Alfonso
III a una iglesia de Lugo; el segundo es del
1-III-899, referido a la fundación del
monasterio de San
Pedro de Cardeña, cerca de Burgos;
y el tercero del 6-V-899 y trata de nuevo de una
donación real, en este caso en Santiago.
Se le llama conde de Castilla.
Gracias
al documento que trata sobre Cardeña
se conoce por primera vez el nombre de otro magnate,
Gonzalo Fernández, conde de Burgos.
Y el tercero aparece en la margen oriental, en la
frontera riojana, y se llama Gonzalo
Téllez.
Mencionado por primera vez el 18-XI-897 relacionado
con los valles de Mena y Valdegovia, llamándole
conde de Lantarón.
Estos
tres personajes van a protagonizar la historia
política de Castilla durante la siguiente
década aproximadamente.
Los tres condes (899 - 910)
Nuño Núñez
Su nombre aparece por primera vez ligado a la fortificación
de Castrogeriz
(882). Su gobierno se debía extender en
un principio en la zona que mediaba entre Brañosera
al norte, pasando por las importantes fortalezas
de Amaya
y Castrogeriz
hasta el río Esgueva.
Parece ser que una hija de Nuño
Núñez,
llamada Munniadonna o Nuña , se casó con
el primogénito
de Alfonso
III, García.
De esta forma se unía con la familia más
poderosa del momento en Castilla, ya que Nuño
Núñez aparece como conde de Castilla.
Tras la rebelión del conde palatino Adamnino,
Alfonso
sospechó de las intrigas de su primogénito
y desde Carrión marchó hacia Zamora,
donde apresó a García
y lo envío al castillo asturiano de Gonzón.
Es entonces cuando el conde Nuño Núñez
se rebela contra Alfonso
III. Y además sus hijos no le apoyaron
y le obligaron a abdicar (909). García
se convertiría en el rey de los dominios
castellanos.
Gonzalo Fernández
Nombrado por primera vez en el 899 como conde de Burgos,
pronto hace de Lara su base, extendiendo su gobierno
desde la zona de Espinosa y Escalada hasta el
río Arlanza.
En una lápida de la iglesia de parroquial
de Lara de los Infantes se puede aún leer:
"En nombre del Señor, Gonzalo
y Finderico hicieron esta ciudad siendo príncipe
Alfonso. Era DCCCC... Olim Auxima, nunc Lara".
Por desgracia la fecha no parece estar completa
y puede ser algún momento entre la era
DCCCC.. (año 867) y la era DCCCCXL (año
902). Lara va a ser el punto de partida de la
familia que pocos años después va
a conseguir la independencia del condado de Castilla.
Su iniciador, Gonzalo Fernández, tuvo primero
que hacer frente a la guarnición musulmana
de Carazo.
Ya
hemos dicho que su nombre aparece por primera
vez en la carta fundacional del monasterio de
San
Pedro de Cardeña (899), que será
una de las instituciones monásticas castellanas
más influyentes junto con el monasterio
de San Sebastián de Silos (luego Santo
Domingo).
Gonzalo Téllez
Su
nombre aparece para la historia en el 897 como
conde Lantarón, abarcando sus dominios
desde el río Nervión hasta la Sierra
de la Demanda con las fortificaciones de Lantarón,
Pancorbo
y Cerezo. Desde sus dominios asegura la frontera
oriental contra las aceifas sobre todo de la familia
Banu Qasí.
En
el 899, Alfonso
III recupera la importante plaza riojana de
Grañón, pero tras la derrota de
Valdejunquera tiene que ser abandonada. Unos años
después, en el 904, Alfonso
III asedia de nuevo Grañón sin
éxito, ante la acometida de Lope ben Muhammad,
aunque logra ocupar y destruir otra plaza fuerte
musulmana, Ibrillos. No será hasta el 913
cuando Grañón aparezca ya como fortaleza
del reino de León.
Estos tres
condes van a ser los protagonistas del movimiento
expansivo hacia el sur más importante,
van a avanzar hasta llegar a la ribera del río
Duero.
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