Historia del Condado de Castilla
Bardulia
Historia. Capítulo IV. Diego Rodríguez Porcelos (873 - c. 885)

1.- EL CONDADO DE CASTILLA BAJO DIEGO RODRÍGUEZ (873-c. 885)

Contexto histórico

Afianzamiento de la frontera en el valle del Ebro

Restauración del obispado de Oca

La nueva línea fronteriza del Arlanzón

El oscuro final del conde Diego

2.- VELA JIMÉNEZ, CONDE DE ÁLAVA (h. 870-d. 883)

1.-El condado de Castilla bajo Diego Rodríguez (873-c.885)

Ya hemos dicho que la muerte del primer conde de Castilla, Rodrigo, ocurrió el 4-X-873. En la crónica Albedense [CrAl] se nos dice que en tiempos de Alfonso III era conde de Castilla Diego, hijo de Rodrigo. Va a ser el primer caso en el que el título de conde va a ser hereditario en el reino de Asturias y así parece confirmarlo cuando en una carta del Cartulario de San Millán de la Cogolla firma como "Diego, conde de Castilla por la gracia de Dios". Quizás se deba a la deuda que Alfonso III había contraído con su padre cuando éste le ayudó a recuperar el trono asturiano.

Sin embargo, aunque todo parezca indicar que Diego Rodríguez comenzó su gobierno a la muerte de su padre en el 873, existen varios documentos con fechas de 863, 864, 869 y 871 en los que el nombre del conde de Castilla es Diego y no su padre. Según Fray Justo Pérez de Urbel, las cuatro son auténticas pero habría que admitir que están antedatadas. En el caso de las dos primeras, relacionadas con la iglesia de San Felices de Oca, parece seguro pues se refieren a Alfonso como rey de Asturias y este no comenzó a reinar hasta el 866. También se refiere a Oca la del 869 pero parece poco probable que mientras los cordobeses mantienen la próxima fortaleza de Ibrillos se realicen fundaciones en esta zona. De todas formas, la mayor parte de la escasa documentación que se refiere a Diego llevan fechas que parecen imprecisas.

Contexto histórico

Alfonso III va a realizar una tremenda labor expansiva de su reino, avanzando hacia al sur en todos los frentes y ayudando a cuantos rebeldes andalusíes se opongan al domino cordobés. Pero también va a tratar de fortalecer su autoridad real, coartando la libertad de acción de sus condes lo cual va a provocar multitud de sublevaciones entre los magnates del reino.

El periodo de gobierno de Diego Rodríguez está marcado por tres acontecimientos:

  • Definitivo afianzamiento de la frontera en el valle del Ebro en colaboración con un nuevo magnate, el conde Álava, Vela Jiménez.
  • Creación de una nueva línea defensiva más al sur, siguiendo el curso del río Arlanzón.
  • Restauración de la antigua sede episcopal de Oca.

Pasamos ahora a estudiar en mayor profundidad cada uno de estos episodios.

Afianzamiento de la frontera en el valle del Ebro

Es casi imposible seguir con precisión la evolución de la frontera oriental del reino asturiano. El valle del Ebro riojano había sido la entrada natural de la mayor parte de las razzias musulmanas contra Álava y Castilla y estaba jalonado de fortalezas como Pancorbo, Cellorigo, Ibrillos, Grañón, etc.

En época de Rodrigo, y tras la victoriosa campaña contra Albelda (859), fortaleza de Musà II, los asturianos se debieron hacer con el control de multitud de fortalezas en la zona como Cerezo de Río Tirón, Castil de Carrias, Ibrillos y Grañón. Sin embargo, esta derrota del poder de los Banu Qasí y la muerte de Musà II (862) también fue aprovechada por Muhammad I para controlar de una vez estas tierras. Por eso envió sucesivas aceifas a esta zona. La primera fue en el 863, de la que Ibn Idhari dice que fueron derrotados diecinueve condes, aunque no parece que tuviera beneficios territoriales. La siguiente fue en el 865, resultó más contundente y llegó hasta Salinas de Añana, acabando con una victoria cordobesa en la Hoz de Morcuera que obligó a replegarse a castellanos y cordobeses, y puede que se tradujera en la pérdida de algunas de las fortalezas anteriormente conquistadas, en concreto de Cerezo Río Tirón, Ibrillos y Grañón. Muhammad I aprovechó esta debilidad para enviar nuevas acometidas en el 866 y 867.

Desde este momento habrá un parón en las acometidas cordobesas pues Muhammad I ha de afrontar números rebeliones internas. Quizás la más interesante desde nuestro punto de vista es la protagonizada por los hijos de Musà II. Desde el 871 se van a sublevar contra el poder central, Ismael ben Qasí en Zaragoza, Fortún ben Qasí en Tudela y un sobrino de este último, Muhammad ben Lope, en Borja y Rueda. Alfonso III va a prestar su apoyo a todos ellos. A partir del 873, Muhammad va a realizar varias acometidas sobre estos núcleos rebeldes.

Pero viendo que la alianza era fuerte, trató de acometer contra los dos enemigos a la vez. En el 882 inició una campaña contra los Banu Qasí. Ismael y Fortún resistieron pero Muhammad ben Lope se rindió y acompañó al príncipe hacia la marca oriental del reino asturiano. Remontando el Ebro se dirigieron primero contra Cellorigo defendida por Vela Jiménez, que resistió el ataque; unos días después avanzaron sobre Pancorbo, defendida por Diego Rodríguez,que también resistió. Viendo que la entrada por los Montes Obarenes era imposible, se dirigen hacia una zona recién ocupada por los castellanos: las nuevas fortalezas a orillas del Arlanzón, que aún no estaban suficientemente organizadas. Nuño Núñez, encargado de la defensa de Castrogeriz tiene que abandonarla.

Desde este momento, los únicos ataques que van a sufrir Álava y la primitiva Castilla van a ser los dirigidos por el Banu Qasí Muhammad ben Lope. Tras la traición realizada a Alfonso III, Muhammad ben Lope volvió a rebelarse contra Córdoba, derrotó a sus parientes y se hizo con el control de un extenso territorio que abarcaba Toledo, Valtierra, Zaragoza, Tudela y San Esteban de Deyo, cerca de Estella. Alaveses y castellanos realizaron una incursión sobre sus territorios en el 883 que fue respondida inmediatamente con un provechosos ataque sobre Álava y Castilla. Sin embargo, volvió a pedir la ayuda asturiana en el 884 pero le fue negada. Ese mismo año fue derrotado por Muhammad I.

Lo que si parece seguro es que a comienzos del gobierno de Diego Rodríguez había dos posiciones castellanas que ya serían inamovibles: Pancorbo en manos castellanas y Cellorigo en manos alavesas. Por parte musulmana Ibrillos y Grañón serán las dos plazas más importantes y no serán conquistadas hasta inicio del siglo X. El resto de fortalezas debieron cambiar de manos en multitud de ocasiones, pero es plausible que los castellanos poco a poco fueran afianzándose en algunas de ellas como Cerezo de Río Tirón y Castil de Carrias. Así permite al menos ser inducido de la actividad repobladora que se va a llevar a cabo en la zona de Oca.

Restauración de la sede episcopal de Oca

De nuevo la escasez de documentos y la poca precisión de sus dataciones dificulta la correcta explicación de este hecho. Ya hemos dicho que los primeros documentos que se refieren al conde Diego parecen estar antedatados. Los tres primeros se refieren precisamente a la repoblación de la zona de Oca. Oca es la antigua Auca Patricia, sede episcopal ya en época visigoda. Es posible que en esta zona siempre hubieran quedado poblaciones y fortificaciones aunque no organizadas por el reino asturiano. Sin embargo es ahora cuando empieza a ser parte del reino asturiano gracias a la labor del conde Diego Rodríguez.

La repoblación definitiva parece que se hizo entre los años 873 y 880, aunque los documentos lleven fechas del 863, 864 y 869, los tres están confirmados por el conde Diego y el rey Alfonso. Veamos que nos dicen.

En el primer documento, fechado el 15-III-863, el abad Severo y el conde Diego se entregan al monasterio de San Felices, San Juan, San Miguel, Santa María y Santa Cruz de Oca, aportando algunos bienes en La Bureba. En concreto estos son los bienes aportados: la iglesia de San Juan en Domino Assur (Villanasur-Río Oca, BU), la iglesia de San Pelayo en Plarano (Prádanos de Cerratón, BU), San Cipriano en Briviesca, Santa Ágata, San Saturnino en Egizuza (Uzquiza, BU), San Andrés de Faiago, San Cristóforo en villa de Assur (Villasur de Herreros, BU) y San Ciprián en la villa de Oroui (Villaorovio, BU). Además firma el obispo Sancho, que puede que sea el primer prelado de la sede de Oca tras su restauración. Se confirma así la repoblación de toda la Bureba y la zona de Oca, protegidas al este por los emplazamientos de Castil de Carrias y Cerezo de Río Tirón.

El segundo documento es del 864, y en él el conde Diego dona diversas heredades al monasterio de San Felices de Oca. Estos dominios están situados en los valles de Angulo, Losa y en la zona occidental de Álava, en el valle de Ayala. En concreto se nombran pueblos como Bárcena, Annis (Añés, VI), Lixarzo (Lexartzu, VI), Saluantone (Salbentone, VI) y otros situados en las cercanías de Sierra Salvada. Además dona todos los monasterios fundados en Pontecerci (Herrán, BU).

El tercer documento fechado en el 869 refleja la concesión del conde Diego al monasterio de San Felices de Oca del aprovechamiento de pastos y leña en los montes de Oca, señalando sus términos.

Luego parece claro que la sede aucense está en pleno funcionamiento durante el gobierno del conde Diego y además se ve favorecida por numerosas donaciones del conde. Puede que esta actitud se deba a que en los dominios del obispado de Valpuesta no se vea reconocida su autoridad, como lo confirman dos documentos uno del 875, en el que el presbítero Emérito dona diversos bienes al monasterio de San Cosme y San Damián; y otro fechado hacia el 884 en el cual el presbítero Sisnando entrega posesiones al monasterio de San Emeterio y Celedonio de Taranco. En ninguna figura el nombre del conde Diego.

La línea fronteriza del Arlanzón

La expansión continúa hacia el sur y llega a orillas del río Arlanzón. Los Anales Castellanos nos dan la fecha del 882 para la repoblación de Ubierna y Burgos [ACP] [ACS] por parte del conde Diego Rodríguez. Y ese mismo año debió acontecer la repoblación de Castrogeriz, el antiguo Castrum Sigerici visigodo. Sin embargo el mismo 882 los cordobeses asolaron esta nueva zona de fortalezas y al menos obligó a Nuño Núñez, encargado de la defensa de Castrogeriz, a abandonar la fortaleza. Pero es seguro que en el 884 estas plazas ya estaban los suficientemente organizadas.

Parece probable que Diego Rodríguez fuera también el fundador de una nueva villa cercana a Castrogeriz, Villadiego, que aparece en los documentos desde comienzos del siglo X.

Por lo tanto la nueva frontera va a tener fortalezas de renombre como Castrogeriz, Ubierna y Burgos, pero seguro que otras muchas se levantaron en esta época. Fray Justo Pérez de Urbel cita las siguientes: Castrillo de Río Pisuerga, Castrogeriz, Torres de Villasandino, Castrillo de Matajudíos, Castrillo de Murcia, Torres de Hornillos, Castrillo de Tardajos, Castrillo de Muñó, Burgos, Celada de la Torre, Castrillo de Arlanzón, Castrillo de la Vega, Castrillo del Val, Castrillo de Verrocue, Torrepadierne, Pampliega y Torre de Doña Imblo.

El oscuro final del conde Diego

Casi nada es seguro al hablar del período de gobierno de Diego Rodríguez, y aún más al estudiar cuándo y cómo acabo su mandato. La Crónica Najerense sitúa la muerte del Diego en el año 875, fecha inadmisible pues repobló más tarde Burgos y Ubierna. Sería más admisible suponer la falta de una cifra en la fecha y situarla en el 885, ya que a partir de entonces ya no existe ninguna referencia al conde Diego.

Por otra parte, esa misma crónica al hablar de su muerte utiliza el término occisus, que indica que murió con violencia, o sea, ejecutado o asesinado. Precisamente en el 885 se produjo la rebelión contra Alfonso III del conde Hermenegildo Pérez, hijo de Pedro Theón. Tanto Pedro Theón como Rodrigo fueron hombres de la mayor confianza para el rey y sus hijos continuaron siendo condes. Luego puede ser probable que Diego apoyara esta revuelta y corriera la misma suerte que los demás nobles: Hermenegildo Pérez, Hanno... y fuera ejecutado. También nos dice la Crónica Najerense que fue enterrado en Cornuta (Cornudilla, Burgos). Otros dicen que fue en la iglesia de San Felices de Oca.

Acaba aquí la historia del condado de Castilla gobernado por un único conde. A partir de ahora serán varios los personajes con título condal que van a aparecer en tierras de Castilla.

2.-Vela Jiménez, conde de Álava (c. 870-d.883).

Tras la sublevación de los alaveses al mando de Eglyón en torno a los años 867 o 868, Rodrigo se hizo con el control de las tierras alavesas. Parece que parte de estos dominios pasaron también a manos de su sucesor Diego. Así nos lo demuestra un documento fechado en el 871, que parece antedatado, en el cual una familia procedente de León, a cuyo frente se encuentra Arroncio donan al abad Pedro del monasterio de San Vicente de Aosta numerosas posesiones en Aosta (Acosta-Akozta, VI), Zativa (Záitegui, VI), Foze de Arganzone (La Puebla de Arganzón, BU), Zestave (Zestafe, VI), Olleros (Ollerías, VI), Letonnu (Letona, VI), Foronda (Foronda, VI) y Ganna (Gauna, VI). Es probable que los dominios de Diego en la zona abarcara una zona delimitada por el río Zadorra desde sus nacimiento en la Sierra de Gorbea hasta su desembocadura, incluyendo las importantes fortalezas de Divina y Mendoza.

Sin embargo, el resto de las tierras de Álava ya no van a pasar a manos de Diego Rodríguez. Otro personaje va a aparecer como conde de estos territorios, Vela o Vigilia Jiménez. Está fuera de duda que estas tierras eran de soberanía asturiana como lo confirma un diploma de Jaca del 867 que dice: "Reinando el rey Carlos en Francia, Alfonso, hijo de Ordoño, en la Galia Comata y García Iñíguez en Pamplona". Alfonso III va a tener una política de acercamiento con el reino navarro, antaño enemigo y aliado con lo Banu Qasí. Se va a casar con Jimena, perteneciente a la influyente familia navarra de los Jimeno, que poco después ocuparan el trono de Pamplona. Además, su hermana Leodegundia se casó con otro magnate de la familia.

El resultado es que en torno al 870 aparece un nuevo conde alavés, Vela Jiménez, parece ser que perteneciente a esa familia de los Jimeno. Es quien se va a ocupar de la defensa de Álava desde su fortaleza de Cellorigo. Va a gobernar el territorio a las órdenes de Alfonso III pero siendo parte de la familia reinante en Pamplona. Poco se sabe de él aunque se ha dicho de todo: que Rodrigo y Vela eran hermanos, etc... Se conoce únicamente por ser mencionado en al Crónica Albeldense [CrAl]. No se vuelve a nombrar después del 883.

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© 2008, Javier Iglesia Aparicio