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1.- El Reinado de Alfonso II (791-842)
Primera parte (791-822)
Contexto histórico
Alfonso
II, el Casto es elegido rey de Asturias tras la abdicación
de Bermudo
I (791). Su reino sigue encerrado en las montañas
de la cordillera Cantábrica y se encuentra a la
defensiva en una situación de debilidad frente
al poderoso emirato omeya de Córdoba. Al frente
de los cordobeses está el emir Hisham
I, dominador indiscutible del resto de la península
Ibérica y que tiene en asturianos y francos a sus
únicos rivales.
Los francos, tras conquistar la Septimania (759) y sufrir una derrota
en Roncesvalles (774), ocupan pacíficamente Gerona
(785) y tratan ahora de crear una marca fronteriza en
la zona pirenaica, la Marca Hispánica, propiciando
rebeliones en los valles de los Pirineos y en Pamplona.
Después de sofocar las rebeliones de sus hermanos Suleyman y 'Abd
Allah (790), Hisham
I va a encabezar una fuerte ofensiva contra sus rivales
norteños, en especial contra el reino de Asturias.
Comienza su ofensiva por la parte más débil
y peor organizada de Asturias, su frontera oriental. Es
el 792 cuando el general 'Abd al-Malik ben Mugaith penetra
con la impresionante caballería cordobesa saqueando
y devastando la llanura alavesa.
Siguiendo con esta táctica de acoso y derribo contra los
asturianos, en el 794 Hisham
I planea un ataque por los dos flancos contra Asturias.
Un primer ejército al mando de 'Abd al-Malik atraviesa
la cordillera Cantábrica y saquea el corazón
del reino, destruyendo Oviedo y obligando a huir al rey
Alfonso
II. Mientras tanto, el hermano del general cordobés,
'Abd al-Karim vuelve a saquear Álava y al-Qilá
("el país de los castillos") con el objetivo
de distraer a las fuerzas asturianas. Pero mientras las
tropas cordobesas regresan, son emboscadas en las cercanías
de Lodos (Asturias) y son derrotados en la batalla de
Lutos, donde 'Abd al-Malik cae muerto. De nuevo la orografía
de la zona permite sobrevivir al débil reino asturiano.
La ofensiva continúa en el 795, esta vez dirigida únicamente
por 'Abd al-Karim, quien quiere vengar la muerte de su
hermano. Vuelve a saquear Oviedo y derrota completamente
a los asturianos en la batalla de Las Babias (18-IX-795).
Ante esta situación, Alfonso
II trata de encontrar apoyos que permitan la pervivencia
de su reino. A tal fin, envía una embajada al poderoso
reino franco de Carlomagno. La misión se entrevista
con Luis, hijo de Carlomagno y duque de Aquitania y, por
lo tanto, gobernador de la incipiente Marca Hispánica.
Como resultado, se firmó en Toulouse un pacto de
ayuda mutua frente a los cordobeses.
El emir Hisham
I muere el 28-IV-796 y es sucedido por su hijo al-Hakam
I. Como ya era costumbre en el emirato, se suceden
las rebeliones contra el nuevo emir. En este caso son
de nuevo sus tíos 'Abd Allah y Suleyman los sublevados
en el valle del Ebro y Jaén respectivamente. A
pesar de esta situación, al-Hakam
I envía una nueva aceifa contra Asturias en
el 797. Tras sofocar la rebelión de Calahorra,
remonta el río Ebro y devasta al-Ailá llegando
hasta las cercanías de las costas cantábricas.
La gran cantidad de fortificaciones construidas en la
zona poco pudo hacer contra la acometida.
En el 798, la situación política del emirato se
agrava con una rebelión de mozárabes en
Toledo. Esto es aprovechado por Alfonso
II para atacar y saquear Lisboa (798). Hacia el año
800 la situación del emirato parece normalizarse
pero los años anteriores de desórdenes han
sido aprovechados por sus enemigos. Los asturianos avanzan
por Galicia, los vascones se sublevan en Pamplona (h.
798) al frente de Velasco y con ayuda franca expulsan
al gobernador musulmán de la ciudad y los francos
extienden sus dominios de la Marca Hispánica. En
concreto, hacia esa fecha la Marca Hispánica comprendía
ya las comarcas de Ampurias, Gerona, Cerdaña, Ausona,
Pallars y Ribagorza, así como los pequeños
condados de Aragón y Sobrarbe. Los francos ya han
constituido una frontera con la que defenderse de posibles
ataques cordobeses.
al-Hakam
I intenta parar esta expansión. Va a atacar
el reino asturiano sobre todo por su frontera oriental.
En el 801, mientras los francos conquistan Barcelona,
el príncipe omeya Mu'awiya vuelve a ensañarse con
Álava y al-Ailá, saqueando ambas regiones,
aunque es derrotado en las Conchas de Arganzón.
El veterano general 'Abd al-Karim vuelve a la carga en
el 803 saqueando el mismo territorio aunque con pocos
resultados: probablemente era poco lo que se podía
obtener de una zona continuamente expoliada. Y
en el 806 Abu 'Utman 'Ubaih Allah remonta el río
Ebro saqueando al-Ailá y llegando hasta las Hoces
del Pisuerga donde es derrotado. Por último, se
sabe de otro ataque en el 808 esta vez sobre Galicia que
fue respondido por Alfonso
II con un ataque sobre la zona de Henares (Madrid)
al año siguiente.
En el 812 los francos conquistan Pamplona tras vencer a los
vascones. al-Hakam
I teme una unión de fuerzas de asturianos y
francos y en la primavera del 816 decide atacar, enviando
de nuevo a 'Abd al-Karim. Los cordobeses plantean batalla
en un desfiladero del Wadi Arun (río Orón,
cercanías de Miranda de Ebro). Asturianos y vascones
con ayuda franca se enfrentan a los cordobeses sufriendo
graves pérdidas. Pero los cordobeses se retiran
al no poder pasar por el desfiladero. Poco después,
hacia el 818, los vascones expulsan a los francos de Pamplona
y nombran rey a Íñigo
I Arista. Tras un último ataque contra Galicia
(820) no se conocen más acciones militares hasta
la muerte de al-Hakam
I el 21-V-822.
Límites del reino de Asturias
La extensión
del reino asturiano en el momento en que Alfonso
II sube al trono es prácticamente igual a la
extensión que tenía en tiempos de Alfonso
I y Fruela
I. El reino no tenía fuerzas suficientes para
conquistar más tierras y el enemigo era indudablemente
superior. La Crónica de Alfonso
III describe así la extensión del primitivo
reino asturiano: "En este tiempo se pueblan Primorias,
Liébana, Transmiera, Sopuerta, Carranza, Las Bardulias,
que ahora se llaman Castilla, y la parte marítima
de Galicia. Orduña, Alaón y Álava
siempre pertenecieron a los que las poblaban". Por
lo tanto, los límites del reino van desde el río
Miño en Galicia siguiendo por toda la cordillera
Cantábrica hasta las tierras vascas que supondrían
el límite, un tanto difuso,con el incipiente reino
de Navarra.
Alfonso
II va a ser el verdadero impulsor ideológico
de Asturias como estado y el va a comenzar su expansión
sobre todo en la última parte de su reinado. Como
un paso más en esta reafirmación de su reino
se puede encajar el descubrimiento en el 813 del supuesto
sepulcro del apóstol Santiago, cerca de Compostela.
A principios del siglo IX, van a existir tímidos intentos de
expansión en esta época sobre todo en Galicia
y en menor medida por las Bardulias y Álava como
se estudiará posteriormente . Presentamos a continuación
unos mapas con la situación política de
la península ibérica y en particular de
Asturias hacia el año 800.

Figura II-1. Regiones asturianas en el año 800
En este tumultuoso ambiente de principios del siglo IX y
gracias a la debilidad del emirato, es cuando comienza
la corriente foramontana y la antigua Bardulia se convierte
en Castilla. El nombre de Castilla aparece por primera
vez en el año 800. No era un condado, sino un territorio
al sur de las montañas de Santander, junto a los
territorios de Mena y Losa. Comprendía los valles
de Espinosa de los Monteros, bajando hacia Villarcayo
y Medina del Pomar. Es decir, una parte de lo que luego
sería la Merindad de Castilla la Vieja.
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