|
3.-Inicio del Emirato Omeya. Asturias a la defensiva (757-791)
Emirato de 'Abd al-Rahman I (756-788)
Tras la proclamación de
'Abd al-Rahman como emir en Córdoba (756),
éste se dedicó a la tarea de pacificar
Al-Ándalus. Comenzó por sofocar la resistencia
de los kalbíes, de Yusuf
y al-Sumayl,
acantonados en Toledo. Los derrotó en el 761
y a sus últimos partidarios en el 764. También
tuvo que hacer frente a los enviados por los califas
abasíes para restaurar su gobierno: al-Allah
ben Mugith se alzó en armas en el 763 en Beja,
pero fue derrotado y ejecutado. Sofocó otras
rebeliones en Niebla y Sevilla (766).
En torno al 765,
'Abd al-Rahman ya era reconocido en la práctica
totalidad de Al-Ándalus. Es entonces cuando aprovecha
para lanzar un primer ataque contra el reino asturiano.
Concretamente en el año 765 una razzia contra
la parte occidental del reino asturiano es derrotada
por Fruela
I en Puentedeume (765), pero en el 767, el general
Badr parte desde La Rioja hacia Pancorbo
y Álava, llegando cerca de las fuentes del río
Ebro. De esta forma asegura la calzada romana que iba
desde Zaragoza a Astorga, y esta será la vía
que seguirán posteriores expediciones militares.
Antes de irse dejó diversas guarniciones.
Asturias se repliega
Mientras tanto, en el reino asturiano, Fruela
I fue elegido sucesor de su padre (757). Poco después
tuvo que sofocar una rebelión de siervos en Álava
y en la Bureba. Además, debido a su carácter
irascible e intransigente, también sufrió
sublevaciones de los gallegos y los vascones, que fueron
sometidos mediante lucha. También se atrajo los
odios del clero, pues impuso el celibato, y de la nobleza
tras asesinar a su hermano Vimarano (768) debido a sospechas
sobre una traición. Este asesinato colmó
la paciencia de los nobles, quienes lo destituyeron.
Entre los logros de este rey se cuenta la fundación de Ovetao (Oviedo),
y la repoblación de tierras en zonas del río
Miño, el Bierzo y algunas zonas del alto valle
del Ebro. Pero, la intervención cordobesa del
767 truncó la primera repoblación llevada
a cabo en Las Bardulias y La Bureba y el repliegue de
sus habitantes a las zonas montañosas.
El sucesor de Fruela
I fue Aurelio
(768-774). Se mantuvo a la defensiva aunque no soportó
ninguna razzia cordobesa, debido a que en ese periodo
de tiempo,
'Abd al-Rahman tuvo que enfrentarse a una nueva
rebelión bereber (768-776), centrada en Santaver
(Cuenca), y que se extendió por Coimbra, Mérida,
y otros núcleos; no finalizó hasta la
muerte de su cabecilla Shaqya. Y a disturbios qaysíes
en Algeciras, Zaragoza y Barcelona. El único
hecho a destacar en el reinado de Aurelio
es una rebelión de esclavos musulmanes traídos
por Alfonso
I, que fue resuelta de forma pacífica.
Tras morir Aurelio,
los nobles eligieron rey a Silo,
casado con Adosinda, hija de Alfonso
I. Fijó la capital en Pravia y durante su
reinado (774-783) se mantuvo la paz con los cordobeses.
Su único acto guerrero fue contra una sublevación
de los gallegos, a los que derrotó en la batalla
del monte Ciperio (Lugo). Y normal era que se mantuviera
la paz entre asturianos y cordobeses, ya que
'Abd al-Rahman seguía teniendo que hacer
frente a otros asuntos: fin del levantamiento bereber
y sublevación del gobernador musulmán
de Zaragoza, Suleyman.
Suleyman se sublevó en el 774 y pidió ayuda a Carlomagno para conquistar
Zaragoza declarándose vasallo suyo. Carlomagno
atravesó Roncesvalles y pasó por Pamplona
camino de Huesca y Zaragoza. Pero tras comprobar que
Zaragoza no se le iba a someter y conocer los graves
sucesos acaecidos en Sajonia, se da la vuelta y fue
completamente derrotado en Roncesvalles por los vascones
y los árabes (778). Además, entre el 777
y 779 también sufrió la rebelión
provocada por el enviado abásida 'Abd al-Rahman,
el Eslavo.
Después de la
muerte de Silo,
fue elegido rey un hijo bastardo de Alfonso
I con una prisionera musulmana, Mauregato,
aunque tuvo que hacer frente a los partidarios de Alfonso
II, hijo de Fruela
I, apoyado por la viuda de Silo
(Adosinda). Ganó Mauregato y Alfonso
se refugió en Álava. El reinado de
Mauregato
(783-789) fue de nuevo tranquilo salvo una probable
incursión cordobesa poco provechosa. Coincide
este período con la última etapa del emirato
de
'Abd al-Rahman, donde sólo tuvo que hacer
frente a una sublevación del hijo del antiguo
valí Yusuf
y a la pérdida de Gerona, que fue entregada por
sus habitantes a Carlomagno hacia el 785.
El año 789 muere
Mauregato.
En Asturias, la candidatura de Alfonso
II fue rechazada por cuarta vez y fue elegido rey
Bermudo
I, el Diácono el cual hasta ese momento servía
a la Iglesia.
Mientras tanto en Córdoba Hisham
I sucedía a su padre (788) aunque con la
resistencia de sus hermanos Suleyman y 'Abd Allah quienes
fue derrotados en el 790 y exiliados al Magreb. Una
vez pacificado el emirato, Hisham
I pudo dedicarse a realizar la guerra contra el
reino del norte. En la primavera del 791 envió
dos ejércitos contra el reino asturiano: el primero
al mando de Abu Uthman Allah se dirigió hacia
Álava remontando el curso del Ebro, derrotando
a las tropas asturianas y devastando la zona; el segundo
ejército dirigido por Yusuf ben Bujt saqueo el
interior de Galicia y derrotó a su vuelta al
ejército de Bermudo
I cerca de Villafranca del Bierzo. Tan grande fue
la derrota cristiana que decidió abdicar en Alfonso
II ese mismo año de 791.
|