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2.-Reinado de Alfonso I (739-757)
Situación en Al-Ándalus
Tras asentarse en las zonas conquistadas, los musulmanes procedieron
al reparto de las tierras. El reparto no va a estar exento
de rivalidades entre el mosaico de pueblos que había
llegado a la península. Para estudiar el siguiente
capítulo de la historia es preciso conocer un poco
el complejo entramado tribal de los conquistadores, y
saber que dependiendo del califa unos clanes tenían
más poder sobre otros en el reparto de las tierras
conquistadas. Las tropas musulmanas eran en realidad de
procedencia muy variada:
- árabes, procedentes de la península arábiga, que
se diferencian entre qaysíes o árabes
del norte, y kalbíes procedentes originariamente
del Yemen. A ambos grupos se les llamó en general
árabes baladíes, "los primeros
en llegar". Posteriormente llegan a Al-Ándalus
árabes sirios.
- bereberes, procedentes del norte de África y poco dados
a una autoridad supratribal.
En el momento de repartirse las tierras ibéricas, los
árabes recibieron por norma general las tierras
más ricas, sobre todo el grupo más influyente
de los kalbíes; mientras, a los bereberes
se les dio zonas más pobres, entre las cuales
se encontraba la Meseta Norte.
Es el
740 cuando los bereberes se rebelan contra esta situación
en el Magreb. En el 741 la revuelta se extiende por Al-Ándalus,
siendo nuevamente valí 'Abd
al-Malik al-Fihrí (741) y ese año llega
a la península Balch
ben Bisr con tropas sirias tras haber sido derrotados
por los bereberes en Fez. Pero no sólo no pudo
acabar con la revuelta, sino que aportó un nuevo
elemento de disputa tribal. Se proclamó valí
(741) y se alió con los árabes baladíes
contra los bereberes, derrotándolos en el
742 en Aqua Portara. Con la victoria en su mano, inició
una serie de incautaciones de tierras en favor de los
sirios y en detrimento de los baladíes.
Muerto
Balch
(742), su sucesor Talama
ben Salama continuó con la misma política
hasta que los baladíes al mando de Abu-l-Jattar
al-Kalbí derrotaron a los sirios. Abu-l-Jattar,
se proclamó valí (743-745) y en vez de expulsar
a los sirios, prefirió establecerles en territorios
del sur y sureste peninsular.
Pero no
acabaron aquí las revueltas. Ese mismo año
del 743 se iniciaría la fitna, la guerra civil
entre árabes. El jefe qaysí al-Sumayl
se alió con grupos de kalbíes descontentos
y combatió y apresó al emir Abu-l-Jattar
(745), nombrando valíes bajo su tutela a Tuwaba
ben Salam (745-746) y a Yusuf
al-Fihrí (746-756). En el 746 fue liberado
Abu-l-Jattar
y formó una gran alianza de kalbíes
contra Yusuf
y al-Sumayl.
El enfrentamiento directo se produjo en Saqunda (747)
ganando los qaysíes de Yusuf.
En el 750, Yusuf
se quiso desembarazar de la tutela de al-Sumayl
y lo envió como gobernador a la Marca Superior,
a Zaragoza, zona de predominio kalbí.
Entre los años 746 y 753 hubo grandes hambrunas
en toda la península, pero al-Sumayl
se mostró un excelente gobernador ayudando con
su propio dinero a todos los musulmanes de la zona, sin
importar su procedencia.
Pasada la crisis de subsistencia, los kalbíes
reaccionaron contra al-Sumayl
y Yusuf,
y aliándose con los bereberes les atacaron y sitiaron
Zaragoza. Los qaysíes acudieron en ayuda
de al-Sumayl
y lograron levantar el sitio.
Mientras tanto, en Damasco era asesinado el último califa
omeya y subían al poder los abásidas. La
familia omeya fue totalmente exterminada salvo el príncipe
'Abd
al-Rahman, quien huyó hacia Al-Ándalus.
Desembarcó en el 755 en Almuñecar, teniendo
el apoyo de kalbíes y qaysíes.
Pero poco después los qaysíes se
pusieron en su contra y se enfrentaron a 'Abd
al-Rahman y sus aliados kalbíes en
la batalla de Musara (Munda) en el 756, donde 'Abd
al-Rahman se alzó con la victoria. De esta
forma, acaba la dependencia de Al-Ándalus de Damasco,
al menos en lo político, y se inicia el Emirato
Omeya de Córdoba (15-V).
La etapa de la guerra civil provocó un debilitamiento del
poder musulmán que fue aprovechado tanto por los
asturianos como por los francos para ampliar sus territorios.
Los francos se apoderaron de la Septimania (751) y comenzaron
a presionar en la frontera pirenaica intentando
crear núcleos de rebelión bajo su influencia.
La acción guerrera de Alfonso I
Tras la muerte de Fáfila
(739), los nobles eligieron como rey al hijo del duque
cántabro Pedro.
En esta elección muchos historiadores quieren ver
la influencia de las costumbres indígenas, más
que visigodas, por la elección en línea
matrilineal (es decir, el sucesor es el esposo de la hija
de Pelayo
y la hermana de Fáfila,
quien no tuvo hijos).
Alfonso
tuvo siempre el apoyo de su hermano Fruela,
quien era llamado también rey y gobernaba las tierras
cántabras. Tuvo que soportar una incursión
musulmana al mando del valí Uqba
en el 740, que arrasó posiciones fronterizas enemigas
tanto asturianas (en Galicia y Álava) como vasconas
(al norte de Pamplona).
Aprovechando la rebelión bereber del 741 y la posterior guerra
civil árabe, extiende su reino. Su principal problema
es la falta de recursos humanos para llevar a cabo la
población de nuevos territorios, a pesar de la
migración que se produjo en los inicios de la invasión
musulmana hacia las montañas del norte.
Los bereberes abandonaron gran parte de sus posesiones en la Meseta
Norte dejando unas pocas guarniciones. Los gallegos, apoyados
por Alfonso
I se sublevan y derrotan a los musulmanes, que resistieron
hasta el 750, refugiándose luego en Astorga y León.
Poco después va a realizar una serie de razzias contra posiciones musulmanas
con un doble objetivo: obtener botín y crear una
franja desorganizada en torno al valle del Duero ("yermó
los Campos Góticos", dicen las crónicas).
En el 753 ataca Astorga y León, donde se habían
guarecido los musulmanes tras su derrota en Galicia,
y en el 754 llega a saquear Coria y Mérida.
Según las crónicas, Alfonso
I y su hermano Fruela
expulsaron a los musulmanes de Saldaña, Simancas,
Mave,
Amaya,
Álava, Oca, Miranda, Revenga, Cenicero, Alesanco, Clunia
y Sepúlveda, llegando hasta Osma, Ávila,
Sepúlveda y Segovia. De esta forma desmanteló
las guarniciones musulmanas del valle del Duero, llevando
numerosos pobladores desde la meseta a los territorios de las montañas
del norte y formando una amplia zona desorganizada (que
no completamente despoblada) entre su pequeño reino
y la frontera musulmana, ahora situada en el Sistema Central
por el sur, y en la Rioja por el este. Fruela
murió en el 752, y Alfonso
I en el 757.
Alfonso
I va a ser el verdadero creador y organizador del
reino asturiano. Va a dotar de una estructura a su reino
siguiendo el ejemplo del reino visigodo. Aprovechando
la coyuntura, entre el 753-757 "se pueblan Primorias,
Liébana, Transmiera, Sopuerta, Carranza, Las Bardulias,
que ahora se llaman Castilla, y la parte marítima
de Galicia". Con Primorias se refiere a la región
sudoeste de Asturias, cerca de Cangas de Onís;
en Liébana y Transmiera (actual Cantabria) y Sopuerta
y Carranza (oeste de Vizcaya, hasta el Nervión)
se procedió a una organización del territorio
y probablemente al reparto de tierra entre los recién
llegados del sur. Y hubo una verdadera anexión
de Galicia, y también de Las Bardulias y La Bureba.
Parece
que Alaón (actual valle de Ayala), Orduña
y Álava también pertenecían al reino
de Alfonso
I. Pero en esas tierras Alfonso
I no hizo reparto de tierras, y por eso dice la crónica
que "Alaón, Orduña y Álava fueron
siempre propiedad de los que las habitaban". Guipúzcoa
y el norte de Navarra incluida Pamplona estaban
nominalmente bajo soberanía de los duques de Aquitania.

Figura I-3. Campañas de Alfonso I
Es posible que Alfonso
I tratara de mantener su dominio sobre Las Bardulias
y La Bureba. De todas formas, si esto ocurrió,
fue de forma efímera y los asturianos tuvieron
que replegarse de nuevo hacia las montañas tras
las campañas de
'Abd al-Rahman a partir del 765.
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