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Invasiones bárbaras (409-429)
Vándalos, suevos y alanos saquearon durante dos
años toda Hispania, hasta que el 411 tras firmar
un tratado con Constantino (representante del emperador
Honorio) se reparten mediante sorteo toda Hispania a
excepción
de la Tarraconense y las costas mediterráneas.
A los suevos les correspondió la Gallaecia marítima,
a los vándalos asdingos el resto de la Gallaecia
(Conventos Asturiacense y Cluniense), a los alanos la
Lusitania y la Cartaginense, y a los vándalos
silingos la Bética.
A fines del año 414 los visigodos entran por primera vez
en Hispania al mando de su rey Ataúlfo y toman
Barcino (Barcelona). En esa ciudad es asesinado Ataúlfo
el 415, y tras el efímero reinado de Sigerico,
sube al poder Walia (415-418). Constantino firmó
un pacto con Walia por el cual se comprometía a
combatir a vándalos, alanos y suevos. Poco después
Walia marchó contra los vándalos silingos
en la Bética, a los que venció capturando
a su rey Fredebaldo. Los restos de los silingos se refugian
entre los suevos. Tras esta victoria, Walia pretendió
pasar al norte de África, pero una tempestad desbarató
sus planes. A la vuelta atacó y venció a
los alanos en la Lusitania, matando a su rey Adax (418).
Los restos de los alanos se fundieron con los vándalos
asdingos. Gracias a estos favores, Constancio concede
la Aquitania Segunda como foedus a los visigodos,
con capital en Tolosa, dando origen al Reino Visigodo
de Tolosa (418-507). Poco después murió
Walia.
En el
419, los silingos se rebelan contra aquellos que les habían
hospedado, y junto con alanos y asdingos los atacan enfrentándose
en la zona del Bierzo. El primer combate es ganado por
los vándalos, que seguidamente asedian la capital
sueva, Braga. Pero la ayuda proporcionada por el conde
romano Asterio obliga a retirarse a los vándalos
hacia la Bética (420). Mientras tanto, los suevos
habían comenzado a organizar un verdadero estado
al mando de su rey Hermerico (409-438).
Roma quería
recuperar la Bética, y con este fin envía
a Castino a atacar a los vándalos al mando de tropas,
en su mayoría visigodas. Pero es traicionado y
no puede enfrentarse al rey vándalo Gunderico (421).
Tras morir
Gunderico (428), su sucesor Genserico decide pasar al
norte de África (429) donde pocos años después
fundarán un potente reino con base en Cartago.
Apogeo del Reino Suevo (429-456)
De esta forma, los suevos tienen vía libre para
expansionarse. Primero realizan incursiones de mero saqueo
en las zonas cerealistas de la Meseta Norte y en
la Bética y Lusitania (430-433), que son frenadas
tras un pacto con el romano Aecio. La paz duró
hasta el 438 cuando a los suevos se hacen con el control
de toda la Gallaecia. Hermerico abdica en su hijo Requila
ese mismo año. Su hijo conquista Mérida
(439), Sevilla (441) y parte de la Bética, llegando
con expediciones hasta la Cartaginense (443).
Requila
muere en el 448 y es sucedido por su hijo Requiario. En
el 449 inicia una campaña contra la Tarraconense,
especialmente contra Vasconia y Zaragoza (que no pudo
tomar), llegando a conquistar Lérida. Todos estos
años se había mantenido un acuerdo de colaboración
entre suevos y visigodos, pero el acuerdo se rompe al
morir Turismundo (453) y subir al poder Teodorico II.
Ese mismo año los suevos habían firmado
un tratado con los romanos, a los que los suevos devolvían
los territorios conquistados en la Tarraconense y en la
Cartaginense.
Pero en
el 455 Requiario vuelve a invadir la Cartaginense. Roma
envía una embajada con el objetivo de que esta
provincia sea restituida al Imperio, pero como
contestación Requiario vuelve a penetrar en la
Tarraconense. Con estas, el emperador Avito y su mejor
apoyo, el rey visigodo Teodorico II, deciden combatir
a los suevos. En el 456, envían a la flota de los
hérulos a saquear las costas de Bardulia y Cantabria,
como preparativo para la gran acometida que ese mismo
año lleva a Teodorico II a cruzar Roncesvalles.
Requila se encontraba en la Tarraconense y se vuelve rápidamente
camino de Astorga, pero Teodorico II, tras pasar por Pompaelo
y Virovesca, logra alcanzar a los suevos en el río
Orbigo. La batalla del río Orbigo (5-X-456) supuso
una derrota total de los suevos. Su rey huyó hacia
Oporto donde fue capturado y ejecutado, mientras los visigodos
entraban en la capital, Braga y entronizaban a Agiulfo
(XII-456). Se rompe así el intento suevo de crear
un estado que englobara a toda Hispania.


Fig 3-1 Situación hacia el año 460.(1)
El Reino Visigodo de Tolosa (456-507)
Teodorico II fue el primer visigodo que realmente se interesó
por conquistar Hispania para su reino. El primer asentamiento
se va a realizar aprovechando la incursión contra
los suevos, y va tener su centro en los Campus Gallaeciae,
que a partir de ahora se van a llamar Campus Gothorum,
Campos Góticos. Es decir, Tierra de Campos, el
valle del Duero a su paso por la Meseta Norte. En el 456,
mientras persigue a los suevos de Requiario, deja una
guarnición en Leone (León). En el 457, mientras
Teodorico II consolida su poder sobre la Lusitania (conquista
de Mérida) y la Bética, Agiulfo se subleva
y con él probablemente las ciudades de la Meseta
Norte. Teodorico II responde arrasando Asturica (Astorga)
y Pallantia (Palencia). Poco después, tropas visigodas
al mando de los condes Nepociano y Sunerico matan a Agiulfo.
A la muerte
de Teodorico (466) los visigodos son dueños de
casi toda Hispania salvo del reino Suevo en el noroeste
peninsular, y territorios, sobre todo urbanos, bajo soberanía
romana (al menos sobre el papel). El sucesor, Eurico,
se encarga de expandir y fortalecer su reino, que a partir
de ahora ya no va a depender del Imperio Romano y va a
ser completamente independiente. Tras firmar un tratado
(468) con el rey suevo Remismundo por el cual fijaban
sus fronteras, completó la conquista de Hispania,
salvo los territorios norteños de cántabros
y vascones. Durante su reinado, hasta el 484, el Imperio
Romano fue definitivamente liquidado al morir su último
emperador, Rómulo Augústulo en el 476.
El siguiente
rey visigodo, Alarico II (484-507) no va poder conservar
sus territorios galos ante el ataque de francos y burgundios.
Los visigodos son derrotados y su rey muerto en la batalla
de Vouvillé (507). Sólo conservaron la Septimania,
y gracias a la ayuda ostrogoda en el 508. De esta forma
se inicia el reino hispanogodo, el Reino de Toledo.
Es ahora
cuando comienza el verdadero poblamiento visigodo de Tierra
de Campos. Procedentes de las Galias, una gran multitud
de colonos visigodos se van a establecer en esta tierra
entre el 490 y el 510.
El Reino Visigodo de Toledo (507-711)
Los visigodos eligen rey a Gesaleico (507-510). Se repliegan
a Hispania, a Barcino y contienen a francos y burgundios
con el apoyo de los ostrogodos. Pero estos mismos lo deponen
en el 510 y nombran rey a Amalarico, nieto del rey ostrogodo
e hijo de Alarico II. Pero, debido a su minoría
de edad, fue el propio rey ostrogodo, Teodorico el Grande,
quien actuó como regente hasta su muerte en el
526. Es entonces cuando Amalarico asume sus funciones
como rey. Trata de conseguir la paz con los francos mediante
un enlace matrimonial, pero fracasa, motivando además
a los francos a realizar nuevas incursiones contra los
visigodos.
Los francos
derrotan a Amalarico y, éste, despreciado y odiado
por sus súbditos es asesinado (531). Teudis es
elegido rey (531-548) y resiste nuevos ataques francos
satisfactoriamente. Mientras tanto los bizantinos de Justiniano
tratan de restaurar el Imperio Romano y se asientan en
las costas del norte de África conquistando Ceuta
a los visigodos (534). Teudis trató de recuperar
la ciudad pero fue completamente derrotado (542). Poco
después fue asesinado.
Tras el
breve reinado de Teudiselo (548-549), Agila I asume la
corona. Trató de sofocar los deseos independentistas
de las ciudades béticas (Córdoba, 550) sin
conseguirlo. En el 552 Atanagildo se subleva y pide ayuda
a los bizantinos. Atanagildo y los bizantinos vencen a
Agila en Sevilla, quien se refugia en Mérida. Tras
la victoria, Atanagildo concede toda la franja marítima
desde Gibraltar a Valencia al Imperio de Bizancio. La
guerra civil continuó hasta el 554 momento en el
cual Agila es asesinado por sus propias tropas y Atanagildo
es proclamado rey.
Atanagildo
encuentra un reino en crisis, con una grave situación
financiera y con continuas rebeliones, dando la impresión
de que se iba a dividir en varios territorios independientes.
Tras encontrar mediante política matrimonial la
paz con los francos, se dedicó a fortalecer su
reino hasta su muerte en el 567, aunque no pudo evitar
el asentamiento bizantino que él mismo había
propiciado.
Entre
los años 548 y 570, el reino suevo, que casi había
desaparecido en el 456, experimenta un nuevo apogeo aprovechando
la debilidad visigoda. Así, probablemente con su
rey Teodomiro (559-570), engrandece su zona de influencia
sobre todo en su frontera por la Meseta Norte. La misma
política seguirá su sucesor Miro (570-583).
Tras cinco
meses de trono vacante, es elegido rey el dux de la Septimania,
Liuva I, quien en el 569 asocia al trono a su hermano
Leovigildo. Liuva muere en el 573 y Leovigildo queda como
rey único. Leovigildo eligió como corte
Toledo, que tras ser elegida anteriormente por Teudis
y Atanagildo, será a partir de ahora la capital
definitiva del reino.


Figura 3-2 Situación en el año 573. (1)
Leovigildo
va a ser uno de los reyes visigodos más importantes.
Fortalece la monarquía, revisa el código
de Eurico y se dedica a borrar los núcleos conflictivos
que aún existen en Hispania. Primero corta la expansión
bizantina por la Bética tras vencerles en Sevilla.
En el
572, el rey suevo Miro ataca a los rucones. Los historiadores
no se ponen de acuerdo en la situación de esta
belicosa tribu, aunque es probable que se trate de los
pueblos montañeses de Navarra, los vascones. El
ataque de Miro tiene la finalidad de tomar los pasos de
los Pirineos con el fin de tomar contacto y atraerse la
amistad de los francos, y así conseguir una entente
contra los visigodos. En su camino hacia los Pirineos,
parece que encontró el apoyo del Senado de Cantabria.
Conviene
hacer un alto en este momento para conocer la situación
de la zona norte de España.
Cántabros, várdulos, caristios,
autrigones y vascones (409-574)
La romanización de estos pueblos fue siempre débil
y además en proceso de retroceso desde la crisis
del imperio en el siglo III. Caristios, várdulos
y autrigones comienzan a sufrir los saqueos vascones de
forma intensiva a partir del 457, momento en que ni suevos
ni visigodos poseen fuerzas suficientes para ocupar estos
territorios bajo soberanía nominal romana. Desde
el 480 comienza a haber grandes desplazamientos de pueblos
vascones y vasconizados hacia el actual País Vasco.
Debido a la superpoblación y a la imposibilidad
de realizar saqueos contra el valle del Ebro en la zona
de Zaragoza (que era gran parte de su medio de vida),
se ven obligados a saquear las llanuras del oeste y posteriormente
se van a ir estableciendo en Bardulia y Caristia. La mayor
parte de los várdulos y los autrigones emigran
hacia Cantabria, Autrigonia, Beronia y el país
de los Turmogos y se funden con ellos de forma pacífica.
Hacia la primera década del siglo VI, el territorio
de caristios y várdulos estaba ya en manos vasconas.
Poco
después los vascones inician el ataque a la zona costera
de Autrigonia,
que consiguen antes de mediados del siglo VI. Tras esto
comienzan a saquear las tierras de Cantabria, Autrigonia
interior (posterior Bardulia altomedieval), Aquitania
y el valle del Ebro. Es probable que mientras tanto
los
cántabros (o el Senado de Cantabria que controlaba
las zonas al sur de la Cordillera Cantábrica) se
expandieran hacia ciertas zonas de La Rioja (h. 550).
Sobre
este hecho tenemos una referencia en la hagiografía
de San Millán, monje riojano, que predijo al jefe
del Senado cántabro, Abundancio, que los años
siguientes iba a ser violentos a causa de su paganismo.
Pocos años después, Leovigildo haría
realidad la predicción.
De Leovigildo a Rodrigo (573-711)
Cuando Leovigildo se queda como monarca único,
se encuentra con un reino muy fragmentado, con múltiples
zonas tendentes a la independencia y con varios núcleos
que aún no dependen de la monarquía visigoda.
Aparte
del Reino Suevo, que mantenía la Galicia actual
y el norte de Portugal, y el Imperio Bizantino, que ocupaba
la franja costera desde Cádiz a Valencia, se conocen
otros núcleos autónomos:
- Los
astures.
- Sabaria,
en el distrito de Asturica Augusta (Astorga), tierra fronteriza
entre suevos y visigodos, independiente de los suevos
en el 457 hasta su sometimiento por los visigodos en el
573.
- La Orospeda,
en las montañas de la Bética, probablemente
gobernada por un Senado formado por los terratenientes
hispanorromanos más poderosos. Conquistada en el
577.
- Los
vascones, en Navarra y gran parte del actual País
Vasco. En el 582, Leovigildo toma Pamplona, funda Victoriacum
(Vitoria) y construye fortalezas en Beronia y Cantabria.
- El Senado
de Cantabria, territorio que debe aglutinar a las tribus
cántabras, autrigonas, beronas y turmogas junto
con huidos caristios y várdulos. Fue sometido en
el 574 tras la toma de Amaya
mientras estaba siendo atacado por los vascones. Leovigildo
instaura el ducado de Cantabria como marca fronteriza
contra vascones y otras tribus montañesas. Su capital
es Amaya
.

Fig. 4-3 El Ducado del Cantabria.


Fig. 4-4 Ofensiva de Leovigildo (574 - 583). (1)
A
pesar de la labor conquistadora de Leovigildo, varios
de sus sucesores en el trono tuvieron que seguir enfrentándose
a las tribus norteñas: Gundemaro (611) contra los
vascones; Sisebuto (612) contra la rebelión de
ruccones, cántabros y vascones; (613) ataca con
una nueva flota la costa de Cantabria y Autrigonia (Vardulia
y Caristia incluidas) combatiendo a cántabros y
vascones; Suintila (621) ataca y somete a los vascones.


Fig. 4-5 Conquista de Suintila (621). (1)
En
el año 642, el anciano Chindasvinto se hace proclamar
rey en Pampalica (Pampliega, BU). Su sucesor, Recesvinto,
funda en el 661 el monasterio de San Juan de Baños
en Baños de Cerrato (PA). Recesvinto murió
en el 672 en la localidad de Gerticos y allí se
proclamó al nuevo rey Wamba. Con este motivo se
cambió el nombre de la localidad, que actualmente
se llama Wamba (VA).
En el
673 los vascones vuelven a atacar el ducado de Cantabria.
Wamba va hacia la marca y saquea las llanuras alavesas.
En el 688 muere en un monasterio de Pampalica, adonde
había sido desterrado tras su decalvación
en el 680.

Fig. 4-6 Las provincias visigodas. (1)
Treinta años
después, tras una serie de monarcas mediocres
y años de sequía y hambruna, los árabes
hacen su aparición en plena guerra civil entre
los partidarios de Roderico
o Rodrigo
y Agila
II (hijo del rey Witiza).
(1) Mapas tomados
de LÓPEZ-DAVALILLO LARREA, JULIO: Atlas Histórico
de España y Portugal: desde el Paleolítico
hasta el siglo XX, Ed. Síntesis, 1999.
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